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HACER NUEVO EL CAMINO VIEJO.

Propósito de inicio de año.

Este año me he propuesto algo nuevo.

Mirando hacia atrás me he dado cuenta de que cada año, desde que tengo uso de razón, el camino espiritual iniciado viene siendo el mismo, sin proponerme subir ningún peldaño, ninguna cota, ningún reto a superar. ¿porqué he sido tan dejada en esta materia? ¿porqué me ha inquietado tan poco el haber estado estancada durante años en el mismo viejo camino?

He tardado en escribir porque la idea no era decidir «voy a hacer tal cosa…» si no que durante estos primeros veinte días del año he intentado tratar con Dios, pasar más tiempo con él en sitios especiales, y entender qué me hace falta para poder hacer nuevo ese camino viejo que durante tantos años he transitado sin progresar.

¿Qué llevo en la «mochila»?

MI MOCHILA

En este camino espiritual, como buenos peregrinos, llevamos mochila, y cada uno decidimos de qué llenarla. Hay gente que la llena de preocupaciones o de mil cosas inútiles. Otros, como me pasaba a mi, deciden llevarla medio vacía (esta tampoco es la idea de Dios en la mayoría de los casos).

Desde que decidí abrirle mi «mochila» a Dios, Él, poquito a poco, sin pedir nada a cambio, ha ido metiendo herramientas muy útiles para el camino:

  • Llevo libros con muy buenas enseñanzas espirituales (sobre todo uno, la Biblia).
  • También me ha dado  linternas para alumbrar el camino (la vida de los santos que he ido conociendo este año como San Ignacio, Santa Catalina de Siena, San Antonio Abad o San Gregorio de Nisa alumbran el camino por el que debo avanzar).
  • Un «pedernal» con el que encender el «fuego espiritual» cuando hace falta calentarse (haber aprendido a parar, a ponerme en presencia de Dios y dirigirme a Él es como haber aprendido a encender fuego en medio del bosque con un pedernal).
  • Me ha dado hasta un arma contra los malhechores que acechan en el camino, el ROSARIO.
  • Lo más importante, el «pan élfico», el alimento más energético para el caminante, LA EUCARISTÍA.

Todavía hay mucho sitio, he ido sacando cosas inútiles y estoy segura de que Dios tiene previsto ir incorporando a mis «herramientas» de peregrina muchas más cosas.

Llevas una carga preciosa

Entre tanta meditación y lectura este inicio de año he descubierto algo precioso, algo que ha estado en mi mochila pero que nunca he sido consciente de llevar porque, básicamente, era una carga que me ha llevado a mí. DIOS, la Santísima Trinidad, HABITA EN MI CORAZÓN cuando vivo en Gracia (sin pecado mortal), va en mi mochila allí donde voy.

San Ignacio de Antioquía explica que somos THEÓFOROS (portadores de Dios) o CRISTÓFOROS (Portadores de Cristo). En Juan 14, 23 Jesús dice: Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. San Pablo no se queda atrás, nos exhorta : Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones. (Ef 3,17). Efectivamente esa mochila a la que me refiero no es algo diferente a nuestro mismo cuerpo, nuestra mente, nuestro corazón y nuestra alma.

San Agustín al descubrirlo exclamó: ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba;

Es uno de los cambios radicales entre la antigua alianza y la nueva. San Ireneo de Lyon recuerda que Jesús, el Hijo enviado por el Padre, nos revela al Padre que habita en nosotros. El Pueblo de Dios que caminaba en el AT llevaba la Ley en un Arca, y Dios se le manifestaba en el tabernáculo. El Pueblo de la Nueva Alianza llevamos la Ley inscrita en el corazón y nuestro cuerpo es el Templo de Dios (Cf 1co 6, 19). Ya no hay Arca que valga, ahora cada uno debemos ser conscientes de que llevamos la carga preciosa en nuestra mochila cuando andamos en Gracia porque así nos ha sido revelado por Cristo.

¿Llevar yo a Dios?

Hace unos mese que he adquirido una sana costumbre, consultar el catecismo de la Iglesia católica cuando me surgen dudas, en su nº1997 : «La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria: por el Bautismo el cristiano participa de la gracia de Cristo.»

Se nos han concedido preciosas y sublimes promesas para hacernos así partícipes  de la divina naturaleza (2 Pe. 1, 4).

San Juan Damasceno cuando defiende la veneración de imágenes dice: » (veneramos) a aquellos en quienes ha habitado Dios, el único santo, que mora en los santos, como la santa Madre de Dios y todos los santos… Estos son los que, en la medida de lo posible, se han hecho semejantes a Dios con su voluntad y por la habitación y la ayuda de Dios, son llamados realmente dioses, no por naturaleza, sino por contingencia, como el hierro al rojo vivo es llamado fuego, no por naturaleza sino por contingencia y por participación del fuego. De hecho dice: ‘Seréis santos, porque yo soy santo’

Los Padres Griegos hablan a menudo sobre la justificación por la participación en las Personas Divinas para lograr la Deificación o unión perfecta con Dios.  Y Santo Tomás le pone la guinda hablando de la participación imperfecta en la naturaleza divina durante esta vida terrena: «Las Personas divinas no pueden ser poseídas por nosotros sino o para gozarlas (fruirlas) de modo perfecto, lo cual se da en el estado de la Gloria del cielo; o para gozarlas de modo imperfecto, lo cual se da en esta vida por la gracia santificante’ (I Sent., d.14, q.2, a.2, ad 2). De todo esto deducimos que efectivamente llevamos a Dios, está en nosotras, pero  no es un «llevar» pasivo, si no un «llevar» activo, participativo, un fluir entre el hombre que anda en Gracia y el Dios que lo habita.

«Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4, 15-16)

Tanto el catecismo, como Los Santos Padres y El Doctor por excelencia nos ligan la Gracia y la participación en las personas divinas, la inhabitación. Como bien sabemos el canal fundamental de Gracia para los católicos son los Sacramentos, imágenes visibles de una realidad invisible. Arriba hemos nombrado el Bautismo, por el que el Cristiano es Hecho partícipe de la Gracia de Cristo, se podría decir que es la «forma visible» en que Dios entra en nuestra mochila. Por otro lado, esta reflexión me ha llevado a ser consciente de como la Ecuaristía es la «forma visible» de la Inhabitación Trinitaria. ¿Te cuesta entender todo esto? en la próxima misa  mira el Cuerpo y la Sangre de Cristo en el altar, en medio de su Iglesia y nota como Él (Su Cuerpo en la Forma Consagrada) entra en ti, cómo te haces portador de Él. Todo eso es imagen de la inhabitación espiritual que no podemos ver (aunque sí sentir).

Dios y yo.

He empezado hablando de los propósitos de este año … Pero he querido haceros partícipes de toda esta reflexión que me ha llevado a inundar mi corazón de Alegría, como le pasó a los Reyes de Oriente al descubrir a ese Niño Divino. Algo así me ha pasado a mí, este inicio de año he descubierto a Dios en mí.

Llegados a este punto ¿cómo no tener un lugar dedicado, donde hacer un alto en el camino junto a ese compañero de peregrinar tan especial? Desde este misterio desvelado entiendo mucho mejor el Castillo de Santa Teresa, o la celda interior de Santa Catalina . Incluso, como os he dicho antes, la Eucaristía ha adquirido un significado nuevo. Todos ellos son LUGARES ÍNTIMOS DE ENCUENTRO CON EL DIOS QUE ME HABITA, paradas obligadas para cualquier peregrino que desea progresar, que renuevan las fuerzas y por ende hacen nuevo el camino.

El otro Día en el convento de las hermanas de Iesu Communio leía, JESUCRISTO, NUESTRO INSEPARABLE VIVIR. Pues Claro,  vive en mí, viene en mi mochila cuando me hayo en Gracia. Para lo que queda de año, que no es poco, me he propuesto que este vivir efectivamente sea inseparable y para ello hacerme más consciente de esta realidad:

que allí donde yo voy estamos DIOS Y YO,

que aquello que yo hago lo hacemos DIOS Y YO,

que en todo lo que pienso y digo participamos DIOS Y YO.

CAMINO ENTRE DOS VENIDAS.

Con el Portal a Cuestas.

Este Adviento lo he comenzado con pena en el corazón. A diferencia de lo que hago cada año cuando se acerca la navidad, este año no he podido decorar mi salón ni poner el árbol ni montar el belén. Me daba la impresión de que no me estaba preparando como debía.  Pero Dios no iba a dejar que algo así manchara mi Adviento.

El primer jueves de Adviento fui  a tocar a una misa de inauguración de una exposición de belenes, al terminar me dijeron: «puedes llevarte el que quieras». El humilde misterio que elegí, desde su pequeñez, me ha ayudado a preparar mi Navidad mejor que el Belén más artístico y escultural. Nada más tomarlo entre mis manos mis ojos y mi corazón se fijaron en la belleza de la sencillez y me sentí una desagradecida. Pensar que todo un Dios se hizo hombre en un ESTABLO SIN DECORAR y yo con pena en el corazón porque tenía un SALÓN SIN DECORAR.

Este inicio de Adviento me ha hecho pensar, cuántas veces nos centramos en las decoraciones y vestiduras externas cuando lo que de verdad importa no pasa ahí. Dedicamos horas en decorar salones, lugar de trabajo, incluso en ponernos guapos… ¿y si dedicaremos el mismo tiempo a preparar el lugar donde realmente nace Jesús cada año? NUESTRO CORAZÓN.

Henry Nouwen, un sacerdote muy peculiar del S.XX, decía:  «Eres el lugar en que Dios eligió habitar… y la vida espiritual no es otra cosa que permitir que exista el espacio en que Dios pueda morar en ti crear el espacio en que su gloria pueda manifestarse.»

San Máximo de Turín nos recuerda: «Estando, hermanos, a punto de celebrar la Navidad del Señor, vistámonos con puras y nítidas vestiduras. Hablo de las vestiduras del alma, no del cuerpo. Adornémonos no con vestidos de seda, sino con obras preciosas. «

Al día siguiente, Vigilia de la Inmaculada, con mi portal a cuestas y mis inquietudes en el corazón puse rumbo a Loeches (poblado misionero de Verbum Dei).

Conocer el camino que debo recorrer.

Mientras conducía, con mi belén en el coche, pasó por mi cabeza la siguiente pregunta: si no conociera la carretera ¿sería capaz de llegar a Loeches o simplemente conduciría en círculos? ¡incluso podría estar conduciendo en la dirección opuesta! Me imaginé al año litúrgico como ese mapa, que la Iglesia traza en el tiempo, para guiar nuestros pasos espirituales año tras año. Desde que el suegro de Moisés le recomendara: “enséñales los estatutos y las leyes, y hazles saber el camino en que deben andar y la obra que han de realizar.”(Éxodo 18, 20); esto es lo que la Iglesia viene realizando. El Adviento es una parte de ese itinerario ¿conozco realmente el camino que debo recorrer? “Enséñame tus caminos, oh Dios, para que yo camine en tu verdad(Salmo 86, 11)

Había muchas cosas básicas que desconocía del Adviento, por ejemplo, el significado de la palabra no se queda en una simple venida, si no que significa una llegada que esperamos ardientemente (era el término utilizado por los romanos para la procesión de llegada de las tropas triunfantes tras la batalla). Fue en el siglo IV cuando empezó a dedicarse un tiempo litúrgico especial para preparar la navidad, constaba de 6 domingos. San Gregorio Magno fue el que lo redujo a 4.

¿Cuándo empieza o acaba? no lo sabía. Pues resulta que comienza con las primeras vísperas del domingo mas cercano al 30 de noviembre y termina antes de las primeras vísperas de Navidad. Además, el Adviento se puede dividir en dos partes. Desde el inicio hasta el 17 de diciembre reina un espíritu de espera y vigilancia ante la expectativa de la SEGUNDA VENIDA de Jesucristo (Cobran gran importancia Isaías y Juan el Bautista). La segunda parte, que se corresponde con la última semana, enfocada a la inminente conmemoración del nacimiento de Dios, al recuerdo la PRIMERA VENIDA. (Todo esto está muy bien explicado en este artículo  , también a partir del número 39 de este documento Norma universal sobre el año litúrgico y el calendario )

Tiempo de espera, pero ¿sabemos qué esperamos?

El día de la Inmaculada, Durante una de las meditaciones en Loeches, una frase resonó por encima de las otras: «La Esperanza de los Cristianos es el centro de nuestro Adviento«.

Me he pasado la vida echando vista atrás durante el Adviento, recordando la Encarnación. Estas Palabras de San Gregorio Nacianceno (Sermón 45) “Enriquece a los demás, haciéndose pobre él mismo, ya que acepta la pobreza de mi condición humana para que yo pueda conseguir las riquezas de su divinidad. Él, que posee en todo la plenitud, se anonada a sí mismo, ya que, por un tiempo, se priva de su gloria, para que yo pueda ser partícipe de su plenitud.”tienen un gran sentido para mí. Pero como hemos explicado antes, esta espiritualidad sólo cubre la mitad del Adviento. La siguiente parte la cubre la espera, y además me acababan de decir que la ESPERANZA DEBE SER EL CENTRO DE MI ADVIENTO.

A pesar de repetir cada día en el Credo “De nuevo VENDRÁ con Gloria para juzgar a vivos y muertos”, a pesar de haber leído tantas veces :“Se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, VENDRÁ ASÍ TAL COMO LE HABÉIS VISTO SUBIR AL CIELO.»“(Hch 1, 10-11), nunca había indagado sobre lo que significaba esto para mi vida.

Resulta que durante el Adviento, al mismo tiempo que miramos hacia los profetas y el cumplimiento de sus palabras en Jesús (hacia el pasado), debemos seguir mirando hacia la gran promesa que queda por cumplir, hacia nuestro encuentro con Dios y la Venida Gloriosa de Jesús tantas veces anunciada (hacia el futuro).

La venida intermedia.

Pero como nadie puede andar un camino mirando hacia delante y hacia atrás a la vez, Dios nos regaló herramientas para fundir estas dos miradas en una mirada al presente. Cada Liturgia unifica aquellas promesas que Dios cumplió en Cristo, por nuestra salvación, con la promesa que esperamos que cumpla en la plenitud de los tiempos para llevarnos a la Vida Eterna. Juan Pablo II en la Carta apostólica “Dies domini”, nos dice que: “En realidad, la espera de la venida de Cristo forma parte del misterio mismo de la Iglesia y se hace visible en cada celebración eucarística.” También contamos con la Palabra de Dios, que de manera muy manejable y asequible recoge las promesas pasadas y las futuras. Todo esto lo hace Dios para que nuestra espera no sea una espera estática, si no dinámica hacia Él, la EPÉKTASIS DE LA ESPERA

Investigando di con la Espiritualidad de San Bernardo sobre este tema, muy impregnado en su vida ya que su conversión sucedió un día de Navidad, al quedarse dormido en la Iglesia. Este Santo lo explica mejor que yo:

Conocemos tres venidas del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no. En la primera el Señor se manifestó en la tierra y vivió entre los hombres, cuando -como él mismo dice- lo vieron y lo odiaron. En la última contemplarán todos la salvación que Dios nos envía y mirarán a quien traspasaron. La venida intermedia es oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos, y gracias a ella reciben la salvación. En la primera el Señor vino revestido de la debilidad de la carne; en esta venida intermedia viene espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia; en la última vendrá en el esplendor de su gloria.

Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última. En la primera Cristo fue nuestra redención; en la última se manifestará como nuestra vida; en esta venida intermedia es nuestro descanso y nuestro consuelo.

Pero, para que no pienses que estas cosas que decimos sobre la venida intermedia son invención nuestra, oye al mismo Señor: El que me ama guardará mi palabra; mi Padre lo amará y vendremos a fijar en él nuestra morada. He leído también en otra parte: El que teme al Señor obrará bien. Pero veo que se dice aún algo más acerca del que ama a Dios y guarda su palabra. ¿Dónde debe guardarla? No hay duda que en el corazón, como dice el profeta: En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Conserva tú también la palabra de Dios, porque son dichosos los que la conservan. Que ella entre hasta lo más íntimo de tu alma, que penetre tus afectos y hasta tus mismas costumbres. Come lo bueno, y tu alma se deleitará como si comiera un alimento sabroso. No te olvides de comer tu pan, no sea que se seque tu corazón; antes bien sacia tu alma con este manjar delicioso.

Si guardas así la palabra de Dios es indudable que Dios te guardará a ti. Vendrá a ti el Hijo con el Padre, vendrá el gran profeta que renovará a Jerusalén, y él hará nuevas todas las cosas. Gracias a esta venida, nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.Y, así como el primer Adán irrumpió en todo el hombre y lo llenó y envolvió por completo, así ahora lo poseerá totalmente Cristo, que lo ha creado y redimido y que también un día lo glorificará.”

Llegados a este punto, y con la cercanía de la Navidad, poco mas que añadir.

Que nunca me canse de repetir: MARANATHA, (El Señor Jesús ha venido y vendrá) “El Espíritu y la Novia dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!»…«Sí, vengo pronto.» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22, 17.20).

 

Que  nunca me canse de  pedirle a MARÍA que, DURANTE MI ESPERA, ME AYUDE A ABRIRLE EL CORAZÓN A DIOS Y CON LA FE Y LA CONFIANZA QUE ELLA MOSTRÓ EN SU ESPERA.

Que nunca me olvide de que el verdadero pesebre, donde Jesús está deseando nacer, LO LLEVO A CUESTAS, ES MI CORAZÓN Y DEBO PREPARARLO COMO DIOS SE MERECE.

CAMINO DE UNIÓN.

AUNQUE A VECES NO TE LO PAREZCA

Si a la primera no te enteras…

Es tanto lo que he descubierto este mes y medio que se me ha hecho muy difícil decidir sobre qué escribir o por dónde empezar. Pero como veis aquí estoy escribiendo, y como siempre, con la ayuda de Dios.

Hace unas semanas acudí a un retiro en Loeches (Madrid). Comenzamos con unas pautas (meditación guiada) sobre la oración, nos hablaban de la parábola del Fariseo y el Publicano (cf. Lc 18, 9- 14). Ahí Dios ya me estaba guiando sobre lo que debía escribir, pero yo no me enteraba. Llegaron las pautas del segundo día del retiro. Durante varias meditaciones le dimos vueltas y vueltas al pasaje del ciego de Jericó (cf. Mc 10, 46-52), una historia sumamente enriquecedora que os animo a saborear y meditar. Te cuento esto para que veas que nuestro Padre no desiste fácilmente, que aunque a veces te parezca que se ha cansado de escucharte o de esperarte, de llamarte o de guiarte, Él sigue intentando mostrarnos el camino aunque nosotros nos desconectemos o nos alejemos.

¿qué tienen de reiterativo estas dos historias? si tienes tiempo te animo a leerlas antes de seguir.

EL JOVEN RICO

Mis nuevos compañeros de camino.

Entendemos la importancia de la comunidad, de andar en compañía de gente que apunta al mismo destino que tu. Pero hay otros caminantes que nos pueden ayudar mucho a progresar. Gente que ha pisado las mismas veredas y de una forma u otra nos ha allanado el camino. Hablo de los santos, oficiales y no oficiales, de todas esas personas de las que tenemos conocimiento que han tenido vidas ejemplares

Durante este mes he entablado una relación muy especial con algunos de ellos. Muchos Padres de la Iglesia (los orientales) grandes desconocidos para mi. Todos conocemos a San Agustín, San Gregorio, San Jerónimo, y sus enseñanzas siguen resonando a nuestro alrededor muy decididamente, pero ¿San Atanasio de Alejandría, San Basilio, San Gregorio Nacianceno, San Gregorio de Nisa, San Juan Clímaco? muy distantes de nosotros en el tiempo, aunque lo que ellos iniciaron, sus enseñanzas, siguen vivas y en mi camino espiritual me han resultado muy útiles.

En ese mundo oriental alguna gente piadosa decidió retirarse al desierto en soledad, al empezar la Religión Cristiana a ser invadida por el poder tras el Edicto de Milan dictado por el emperador Constantino en el 313 (la tolerancia tuvo sus pros y sus contras, terminaron las persecuciones pero por otro lado el poder vio en la Iglesia un arma muy útil, pero esto es tema para otro escrito). Así aparecían los llamados Padres del Desierto.

AMMA, MADRES DEL DESIERTO

San Pablo de Tebas, en el S.III, durante las persecuciones fue el primero que conocemos que se escabulló para vivir como ermitaño. A su encuentro acudió San Antonio Abad, padre de la vida monástica. San Antonio sintió una gran interpelación al escuchar la historia del joven rico (Mt 19, 21), vendió todo lo que tenía y se fue al desierto. Son muy famosas las tentaciones que San Antonio sufrió y cómo luchó contra ellas con mortificación, oración y control de los sentidos. (En el Cap 2 de la Vida de San Antonio según San Atanasio). Durante su vida acoge a algunos discípulos, pero sólo en sus últimos años forma una comunidad. Frente a la dureza y mortificación nunca deja de insistir en que la perfección no consiste en la penitencia, sino en alcanzar el amor, manteniendo siempre la santa alegría. La vida de servicio en este mundo no es sino la perfecta espera del cielo que nos ha sido prometido. Y así, con esa enseñanza magistral de VIVIR CON ALEGRÍA LAS DUREZAS de la vida, San Antonio Abad nos inspira en nuestros tiempos en los que nos desanimamos con tanta facilidad y VIVIMOS AMARGAMENTE en la laxitud del mundo.

Detrás de él muchos adoptaron este modo de vida (bastantes santos), san Menas, san Macario de Alejandría, san Moisés el Etíope, Santa Sinclética (enseña la humildad «Un tesoro sólo está seguro cuando está escondido; descubrirlo equivale a exponerlo a la codicia del primero que venga y a perderlo; igualmente, la virtud sólo está segura cuando permanece secreta, y quien la ostenta la verá disiparse como el humo», exhortaba a la caridad, a la vigilancia y a todas las virtudes), Santa Macrina, hermana de San Gregorio de Nisa y San Basilio, no vivió en el desierto, si no en una propiedad familiar adoptando la vida ascética como muchas otras vírgenes (vírgenes y madres del desierto).

Su espiritualidad se fundamenta en la presencia continua de DIOS en todo y en acrecentar el deseo de estar con Él, DE UNIRSE A ÉL. Sus enseñanzas se basan en el EJEMPLO con la misma vida, la LUCHA contra el mal, la PACIENCIA en el camino espiritual, ORACIÓN, ESTUDIO Y TRABAJO y sobre todo en tener muy presente el AMOR de DIOS.

Para conocerlos a todos ellos, y su espiritualidad, nada mejor que leer sus  SENTENCIAS.

Destino común.

LA TRANSFIGURACIÓN BÚSQUEDA DE LA UNIÓN.

En este movimiento de retiro eremítico, empapado por un alto deseo de UNION CON DIOS, nace un modo de ascetismo, pero sobre todo de oración elevada cuyo único fin es DESPOJAR AL CORAZÓN DE TODO LO QUE LE IMPIDE UNIRSE CON DIOS.

Evagrio Póntico fue uno de los iniciadores de este movimiento, entre polémicas como pasaba muy a menudo en aquella época de lucha continua contra herejías. Es de gran importancia su definición del camino espiritual en tres pasos (al igual que otros santos como san Juan de la Cruz o Santa Teresa). PRAKTIKÉ, lucha contra los vicios (En este documento) habla de «ocho espíritus malos» y como luchar contra ellos: gula, lujuria, avaricia, tristeza, ira, acedia, vanagloria y soberbia. PHYSIKÉ, contemplación de Dios a través de lo creado; y THEOLOGÍA, contemplación de Dios Trino.

Teniendo como embrión esta espiritualidad de los padres del desierto,  por el Siglo VII Comienza a emerger esta palabra que tanto me ha cautivado: HESICASMO, pero no es hasta más adelante, en el S. IX con Simeón el Nuevo Teólogo en quien se personifica ya esta tradición y en el s. XIV adquiere una gran importancia en el Monte Athos. En la época de Simeón nos aproximamos al cisma de oriente, pero superando las diferencias de si el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (Catolicismo) o sólo del Padre (Doctrina Ortodoxa) o si maría es concebida con o sin pecado, sabiendo que el destino que tenemos es común, la UNIÓN CON DIOS, os animo a descubrir la riqueza de esta espiritualidad tan olvidad en nuestro sector occidental de la Iglesia Católica. Si, sector occidental o de rito latino, porque en oriente no son todos cismáticos, que también hay Católicos de otros ritos en comunión con el Papa. La Iglesia católica la forman 24 Iglesias con otros tantos ritos.

ORAD SIN CESAR

Hablaba del HESICASMO y de su objeto, la UNIÓN CON DIOS, la THEOSIS o DEIFICACIÓN del hombre. La Hesikia se refiere a la Paz que Dios da a los que le aman, y la vida hesicasta se define por la quietud y tranquilidad del alma misma en la vida diaria, en la vida monástica o en una vida más solitaria.

Para conocer la espiritualidad que mana del ejemplo de tantos Santos de los que hablamos hoy en día (y de los que no) te aconsejo echar un vistazo a este documento, la FILOCALIA. Recopilación hecha desde el monte Athos, de textos de más de 30 autores Cristianos y de épocas que van desde el S.IV hasta el S.XIV.

ORACIÓN DEL CORAZÓN CAMINO DE UNIÓN.

Como toda corriente espiritual cristiana, uno de los puntos clave del hesicasmo es el modo de oración. Inspirados por la exhortación de San Pablo a los de Tesalónica a orar constantemente (cf. 1Tes 5, 17) decidieron que la forma de estar unidos a Dios era REZAR SIN CESAR, a todas horas del día, durante todas las actividades. Y como las oraciones largas se harían complicadas, buscaron una frase breve, pero con mucha fuerza: «Jesús, hijo de Dios (o de David), ten compasión (o misericordia) de mi» algunos añaden «que soy un pecador». He llegado a leer que esta frase resume toda la enseñanza de la Biblia. A veces la llaman oración de Jesús, porque se trata de invocar el nombre de JESÚS constantemente, el nombre con más poder en toda la tierra. En otras ocasiones lo he encontrado como oración del corazón, porque si se realiza bien se interioriza tanto que ya sale desde lo más hondo de nosotros.

Llegados a este punto quiero volver al principio, a aquellos dos pasajes del evangelio de los que os hablaba.

  • En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lc 18, 13)
  • el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!»» (Mc 10, 46-47)

Aunque la que se considera base de la súplica que se eleva durante la Oración del Corazón es la del Ciego de Jericó, el Publicano es el que añade el «que soy pecador».

Parece sencillo, pero tiene su técnica. Por ejemplo debe ir ligado con la respiración. El «Jesús, hijo de Dios» lo dices mientras inhalas (te llenas de él, te dejas invadir por el poder de su nombre). La segunda parte la haces mientras exhalas (te vacías de todo aquello que te hace sentirte pecador). Dejo enlace a estos textos que tratan del tema

Durante este mes y medio he estado practicando (con poco éxito, tengo que admitirlo) la oración constante, y a pesar de las imperfecciones te puedo asegurar que ayuda, no mucho, muchísimo, a aumentar la presencia de Dios en tu vida (imagínate si lo hubiese hecho a la perfección), con todo lo que eso conlleva.

También me ha ayudado la lectura de un libro muy relacionado con el tema, EL PEREGRINO RUSO (enlace al libro).           (enlace a la primera parte del audio libro)

AMIGO, SI HAS TENIDO LA PACIENCIA DE LLEGAR HASTA AQUÍ CREO QUE TIENES LAS CUALIDADES NECESARIAS PARA ESTE TIPO DE ORACIÓN, ASI QUE NO ME QUEDA MAS QUE ANIMARTE A QUE LO INTENTES, REPITE CONMIGO:

JESUS,  HIJO DE DIOS, TEN COMPASIÓN DE MI QUE SOY UN PECADOR.

JESÚS, HIJO DE DIOS, TEN COMPASIÓN DE MI QUE SOY UN PECADOR.

JESUS, HIJO DE DIOS, TEN COMPASIÓN DE MI QUE SOY UN PECADOR …

 

LAS PIEDRAS DEL CAMINO.

RECAPITULANDO.

Nadie abandona Medjugorje con las manos vacías. La vocación principal de los mensajes que allí resuenan es que regreses a tu vida ordinaria cargado de piedras. Si, no me he equivocado, de piedras.

Por si hay algún despistado y como ya ha pasado bastante tiempo desde el verano, haré una recapitulación apoyándome en mis publicaciones sobre el viaje. Cada uno de los últimos cinco posts  lo dediqué a una de estas “PIEDRAS PRECIOSAS”, que brillan como nunca ante nuestros ojos gracias a las palabras de nuestra Madre en Medjugorje.

Se podrían resumir de la siguiente forma (en negrita las “piedras”):

El TESORO ESCONDIDO en la CONFESIÓN.

VIVIR DE LA PALABRA DE DIOS, la BIBLIA

Haz tus ODRES NUEVOS con AYUNO

Vive una FIESTA en la EUCARISTÍA.

CUANDO PARECE QUE DIOS SE ALEJA permanece cerca de él a través de LA ORACIÓN.

LA UTILIDAD DE UNA PIEDRA.

Si pensamos en una piedra en el camino la relacionamos con inconvenientes, de esas que nos hacen tropezar. Efectivamente existen muchas piedras traicioneras, pero también existen de otro tipo, incluso las hay que a unos les hacen tropezar pero a otros no: Sus caminos son llanos para los fieles, para los malvados son piedras de tropiezo (Eclo 39, 24). En la Biblia es Jacob, en el relato del Génesis, quien mejor nos enseña que las piedras del camino pueden tener una utilidad muy positiva; pueden servir de almohada, un lugar donde recostarse y descansar (cf. Gen 18, 11-22), pueden marcar un lugar donde Dios se ha hecho presente o servir de base firme para un santuario (cf. Gen 35, 6-15) o  incluso podemos usarlas como testigos o símbolo de alianza (cf. Gen 31, 45).

Pero para mí hay una piedra bíblica que supera a las demás, una de cinco (en esto se parece a nuestro montoncito particular). David, cuando decide enfrentarse a Goliat, se ve con la armadura de Saúl puesta, no puede moverse, no puede actuar en libertad (demasiada protección o respetos humanos pueden llegar a impedirnos actuar como Dios espera de nosotros, pueden hacer que la piedra pierda efecto). Se quita la armadura y acto seguido coge cinco cantos rodados del rio y se los mete en el zurrón (cf. 1 Sam 17, 40). David, hijo de Jesé de Belén, un sirviente, vence a Goliat con UNA PIEDRA y se convierte en el nuevo jefe del pueblo de Israel, y es del que Natán profetizará: Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino… Yo seré para él un padre y él será para mi un hijo. (2 Sam 7, 12-14)

BENDITA PIEDRA, no te cortes, usa sin miedo la piedra que Dios ha puesto en tu camino para vencer a tu enemigo por muy grande que parezca.

 

EL CAMINO ESTÁ LLENO DE PIEDRAS, SI NO DIFERENCIAS LAS DEL TESORO, PÍDELE A DIOS QUE TE DE LA GRACIA PARA VERLAS.

LA DIRECCIÓN CORRECTA.

Y las piedras de Medjugorje ¿Qué sentido tienen en nuestro recorrido espiritual? A mi me funcionan como marcadores del camino, como hitos quilométricos. Me explico. No es que nos vengamos con cinco piedras en el zurrón y con eso tiramos para adelante. Lo que descubrimos en Medjugorje son cinco TIPOS DE PIEDRAS PRECIOSAS (parte del tesoro escondido). Casi seguro ya las tenías todas identificadas, porque no son nada que Dios no hubiera revelado ya, son parte de la doctrina y la tradición desde mucho tiempo atrás. Pero estas cinco joyas (confesión, Biblia, ayuno, Eucaristía y oración) adquieren un brillo muy especial tras el paso por Medjugorje.

Dios nos ha hecho este regalo, nos ha dejado el tesoro a lo largo del camino, al alcance de la vista del que quiere ver y del entendimiento del que anhela saber. Estas cinco variedades de piedras sirven como brújula espiritual, porque si avanzas y éstas no mejoran en pulcritud y valor, ten por seguro que o vas en círculos, o has errado la dirección. Conforme avanzamos en nuestro trayecto espiritual, estos cinco tipos de piedras deben aparecer ante nosotros mas bellas y brillantes a cada paso.

Siempre han estado y siempre estarán, debemos aprender a mirar, no tienes mas que reconocerlas y seguirlas para avanzar hacia Él. Y si no las ves haz como el ciego de Jericó, pídele con Fe a Dios “Señor, que recobre la vista” (Lc 18, 41), y Él te las mostrará, y tu le darás Gloria.

BENDITAS PIEDRAS que muestran el camino a DIOS.

 

EN BUSCA DE LA PIEDRA PERDIDA.

Durante septiembre, además de estudiar, me he centrado en la oración, lectura de la Palabra, misa diaria y confesión periódica (¿falta algo?). Respecto al blog, como nos pasa tantas veces en esta vida, no tenía muy claro por qué camino seguir, así que me dejé guiar por las piedras que me han traído hasta aquí. Ha sido precisamente mi asignatura pendiente, el ayuno, la piedra que me ha llevado a mi mayor “descubrimiento espiritual” de los últimos tiempos.

En los pocos ratos libres que tenía, he indagado sobre los fundamentos del ayuno, su relación con la oración, enseñanzas de la Iglesia y, sobre todo, la tradición que nos han legado los Padres. Intento encontrar la tecla que me haga entenderlo y amarlo, porque como dice San Agustín (cf. De Trinitae libro VIII, IV, 6), “no se puede amar lo que no se conoce”, y al hilo de esto yo añado que tampoco se puede poner en práctica un hábito, o Virtud, sobre el que no se sabe nada.

Así que os animo a buscar vuestras piedras perdidas, las que os falten por identificar y conocer, para avanzar así firmemente por el camino espiritual, porque El que busca halla, y al que llama se le abre (Lc 11, 10).

 

UN ENCUENTRO INESPERADO EN EL CAMINO.

Desgraciadamente mi búsqueda no me ha llevado a encontrar el santo grial del ayuno. En cambio, el camino por el que he transitado siguiendo esta hilera de piedras, en especial buscando el resplandor de esa que llaman ayuno, me ha conducido a toparme con unos amigos inesperados, grandes enamorados de Jesús pero a la vez grandes desconocidos de nuestro mundo occidental.

SAN ANTONIO ABAD

Sondeando sobre el ascetismo y el origen del ayuno empezó a asomar una palabra por la que sentí “amor a primera vista”: HESICASTA. Seguramente a la mayoría os suena a chino como a mí hace unas semanas ¿y si os hablo de Theosis y Enosis, de Deificación, de la Filocalia, de la Oración de Jesús y la oración del corazón, del monte Athos, de los Padres del desierto, del Peregrino Ruso? ¿Y si os nombro a San Antonio Abad, a San Basilio, a Gregorio de Nisa y Gregorio Nacianceno, a San juan Crisóstomo? A alguno algo empezará a sonarle, a otros os seguirá pareciendo chino ¿O debería decir Griego?

Todo lo mencionado nace de la tradición cristiana de oriente, que se nos ha quedado un poco lejos y olvidad, pero ¿Por qué no? puede tener mucho que enseñarnos. Si conocemos poco a los Padres de la Iglesia occidentales, estas figuras y enseñanzas están a años luz de nuestro humilde conocimiento actual. Pero ¿sabéis qué? me parece que estos amigos me traen mi próxima PIEDRA DE ORACIÓN, prometo contároslo en el siguiente post.

CUANDO PARECE QUE “DIOS SE ALEJA”

Al volver crees que puedes con todo.

Tras una peregrinación corremos el riesgo de padecer “borrachera espiritual”, hemos andado el camino, nos hemos acercado a Dios, y ahora parece que podemos con todo. Pero nada más lejos de la realidad. Pasan los días y los torbellinos de este mundo empiezan a meterse en nuestras cabezas. Tenía pendiente este post desde hace semanas, esta es la gran prueba de lo que estoy diciendo. Le prometí a Dios que llevaría mi blog al día para que mis lectores le sacaran el máximo provecho, para que peregrinaran conmigo, pero volví de Medjugorje y en cuestión de días caí de nuevo en mi rutina de pereza, de dejar las cosas para mañana, de quitarle a Dios el primer lugar.

Nunca un hombre, por muy fuerte que se sienta, por muchas experiencias y peregrinaciones que haga, podrá solo con todo, ya que no fuimos creados así. El hombre fue creado para formar un cuerpo con los hermanos y para alimentarse de la fuente que emana el Amor de Dios, cuando olvida esto, o se cree que ya ha tenido suficiente Amor como para seguir con sus fuerzas, acaba cayendo, es lo que yo llamo “soberbia espiritual”.

Bajarse del burro.

Estos vaivenes no solo nos pasan a los peregrinos. Durante toda la vida sufrimos procesos en los que nuestra situación espiritual cambia. Este verano una amiga que perdió a su madre hace poco me decía “cuando mi madre faltó lo viví muy en paz, sentí a Dios cerca. Pero ahora Dios se está alejando. Ya se podría bajar del burro un poquito” a lo que yo respondí “¿bajarse otra vez? Pero si ya se bajó, y acabó clavado en una cruz”. Pero ese momento me sirvió para darme cuenta de que a lo largo de mi vida yo también me he sentido lejos de Dios y, al querer comprenderlo, he errado la perspectiva. Yo también le he reprochado a Dios el estar distante, el no llegarle a la gente, el poner distancia entre nosotros y Él… pero resulta que aquí los únicos que nos subimos a un burro y no nos bajamos somos nosotros ¿Y sabéis que? Resulta que los “burros” de este mundo muy raramente nos llevan a Dios.

El mundo que habitamos es un río con fuerte corriente que nos arrastra hacia la condena,  que nos aleja del manantial. Dios, sabedor de esto, quiso atarnos con cuerdas de ternura y lazos de Amor (Cf. Oseas 11, 4).

Tener cerca a Dios es un regalo, no una carga, es el yugo agradable que nos ayuda a arrastrar las carretas que durante nuestras vidas se van llenando inexorablemente de cargas pesadas. Algunos se asustan al escuchar esta propuesta, como le pasó al joven rico (Mt 19, 16-22), o a los discípulos del relato de Juan 6 (Jn 6, 60-66), SE ALEJARON DE JESÚS. No se dieron cuenta que las cruces inevitablemente llegarán, y nuestra elección es vivirlas solos o vivirlas de la mano del único que da sentido a la CRUZ, el único que a través de ella promete la salvación.

BÁJATE DEL BURRO QUE HIERRA EL CAMINO Y TOMA EL CAMINO DE LA CRUZ CON JESÚS.

 

El camino que nos acerca a Dios.

Ahora que sabemos cuál es la perspectiva correcta del movimiento – Dios es la roca (cf. Salmo 18) que nos espera, en la que podemos descansar, sobre la que podemos construir y nosotros los que nos alejamos de Él por los caminos de este mundo – busquemos la forma de manteneros al pie de esa fuente de Agua viva, o mejor aún, la forma de encontrar y andar el único camino que nos conduce a ella.

Una gran maestra de santidad nos dice: «Y el que no deja de andar e ir adelante, aunque tarde, llega. No me parece es otra cosa perder el camino sino dejar la oración». (Santa Teresa. Vida 19, 5). Errado el camino, cuando PARECE QUE DIOS SE ALEJA (por si alguno no se ha enterado, los que nos alejamos somos nosotros), lo que nos ayuda a volver a encontrarnos con Él no es otra cosa que la oración, volver la mirada a Dios.  En otro punto de su obra añade: «Toda la pretensión de quien comienza oración-y no se olvide que esto importa mucho-ha de ser trabajar y determinarse y disponerse, con cuantas diligencias pueda, a hacer su voluntad conforme a la de Dios (…). Quien más perfectamente tuviera esto, más recibirá del Señor, y más adelante estará en el camino». (Las Moradas 11, 8). De esta segunda cita aprendemos que no será tarea fácil mantenerse en la calzada, hay que trabajar para no perderse, y todo ése trabajo debe ir encaminado a encontrar la voluntad de Dios para nuestra vida y conformar la nuestra a élla. En la oración encontraremos la luz que alumbra en la dirección correcta en medio de la oscuridad y las tentaciones. Jesús recomienda: Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.(Mateo 26, 41)

 

Orar desde la necesidad y la humildad.

A Dios le agrada sobre manera cuando nuestra oración nace desde la necesidad, de nuestras flaquezas y el dolor de sabernos pecadores, desde la humildad de mostrarnos siempre sedientos de su Amor. Y si a alguno le cuesta entender esto que no desfallezca porque no olvidemos que: El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; más el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.(Romanos 8, 26).

La Oración Cristiana no es un sedante que nos evade del sufrimiento, si no que muchas veces surge desde el dolor. En un Video Fray Nelson dice  “La oración es el puente que une nuestro dolor con el Amor de Dios”. Esto lo refleja muy bien el salmista en la oración del Miserere:

Tenme piedad, oh Dios, según tu amor,

por tu inmensa ternura borra mi delito,

lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.

Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;(Salmo 51)

El dolor no nos debe echar atrás, sino animarnos a rezar con mayor fuerza en la necesidad. Este Salmo refleja también la continua necesidad de conversión que tiene cualquier creyente,

Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.

Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la sabiduría.

Rocíame con el hisopo, y seré limpio,

lávame, y quedaré más blanco que la nieve.(Salmo 51, 7-9)

LA ORACIÓN ES LA HERRAMIENTA MÁS EFICAZ DE CONVERSIÓN.

 

Elevando el vuelo.

El mensaje de Medjugorje del 25 de noviembre de 1988  nos invita a encontrarnos con Dios en la oración: «Queridos hijos, os invito a la oración para que en la oración tengáis un encuentro con Dios. Dios se os está ofreciendo y dando a Sí Mismo. Pero Él busca en vosotros una respuesta a Su llamada desde vuestra libertad. Por tanto, hijos míos, guardad un tiempo durante el día en el que poder orar en paz y humildad y encontraros con Dios el Creador. Yo estoy con vosotros e intercedo ante Dios por vosotros. Por lo tanto, velad para que cada encuentro en la oración sea un gozo por haber encontrado a Dios”.

 

Entendido que el camino que nos conduce a Dios pasa por la oración, aprendamos algunas cosas sobre cómo enfrentarnos a esta tarea. Pero estos consejos no te los voy a dar yo, escuchemos a varios maestros.

 

 

Nos dice otra gran Santa Teresa, esta vez la de Calcuta.

“Dios habla en el silencio del corazón, y entonces escuchamos,
Y luego hablamos a Dios desde la plenitud de nuestro corazón,

Primero escuchamos, luego Dios habla, y después nosotros hablamos y Dios escucha.Y esa conexión es la oración, es estar unido a Dios.

 El alma de la oración, el fruto de la oración, es profundizar la Fe; y el fruto de la Fe es el amor; y el fruto del amor es servir; y el fruto de servir es paz.

 Por eso tenemos que orar para tener un corazón limpio, y si tenemos un corazón limpio podemos ver a Dios, y si vemos a Dios, naturalmente empezamos a amarnos, eso significa, los unos a los otros, y luego damos nuestras manos para servir y nuestros corazones para amar.

Y este es el comienzo de la santidad”.

Qué importante es el SILENCIO Y APRENDER A ESCUCHAR.

Otro buen “Maestro”, en este caso un tal Jesús, dice:

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.

No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.(Mateo 6, 5-8)

Siguiendo en ésta línea CAMBIAR LAS PALABRAS VANAS POR AMOR FECUNDO nos dice San Agustín:

“Lejos, pues, de nosotros la oración con vana palabrería; pero que no falte la oración prolongada, mientras persevere ferviente la atención. Hablar mucho en la oración es como tratar un asunto necesario y urgente con palabras superfluas. Orar, en cambio, prolongadamente es llamar con corazón perseverante y lleno de afecto a la puerta de aquel que nos escucha. Porque, con frecuencia, la finalidad de la oración se logra más con lágrimas y llantos que con palabras y expresiones verbales. Porque el Señor «recoge» nuestras «lágrimas en su odre y» a él «no se le ocultan nuestros gemidos,» pues todo lo creó por medio de aquel que es su Palabra, y no necesita las palabras humanas.”(San Agustín)

DECÁLOGO DE SAN AGUSTÍN PARA ORAR (artículo de Aleteia)

 

San Pedro de Alcántara enseña que:  “La oración prolongada es la madre de la oración elevada” A la hora de ponerte ante Dios NO ESCATIMES EN TIEMPO. Jesús nos lo muestra en Lucas 6, 12 : «Sucedió que por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración»

Mi querida Santa catalina de siena da un consejo breve, pero en mi opinión casi el más importante de todos:“ES EN EL VALLE DE LA HUMILDAD DONDE NACE LA PLANTA DE LA ORACIÓN.”

En los momentos mas duros, cuando parece que Dios no está o no te escucha, recuerda la confianza que muestra el salmista en el Salmo 28: “roca mía, no estés mudo ante mí; no sea yo, ante tu silencio, igual que los que bajan a la fosa. Oye la voz de mis plegarias, cuando grito hacia ti, cuando elevo mis manos, oh Yahveh, al santuario de tu santidad… ¡Bendito sea Yahveh, que ha oído la voz de mis plegarias!» Como enseña San Juan de la Cruz, EN LA NOCHE OSCURA Y EN EL SILENCIO DE DIOS, EL ALMA ALCANZA LA MÁXIMA PERFECCIÓN.

 

Para terminar, 10 Consejos prácticos para el camino:

Escuchando el programa de Radio María “Compendio del catecismo”, encontré este tesoro sobre la oración y no he podido evitar transcribirlos a modo de resumen de todo lo tratado.

  1. Comienza por saber escuchar, el Cielo emite Día y noche.
  2. No ores para que Dios realice tus planes, si no para que tu interpretes los planes de Dios.
  3. No olvides, la fuerza de tu debilidad es la oración.
  4. Pedir tiene su técnica, hazlo atento, humilde, confiado, insistente y unido a Cristo.
  5. ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale de vuestros mutuos intereses, muchas veces, y a solas.
  6. No conviertas tu oración en un monólogo, harías a Dios autor de tus pensamientos, y Él tiene los suyos.
  7. Cuando ores no seas engreído ni caigas en falsa humildad, con Dios no valen trucos, se tal cual eres.
  8. En cuanto a las distracciones involuntarias, no te preocupes más de la cuenta, Dios y el sol broncean con sólo ponerse delante.
  9. Si alguna vez piensas que cuando hablas a Dios Él no te responde, LEE LA BIBLIA.
  10. No te conformes con buscar ratos de oración, ten VIDA DE ORACIÓN

 

LA ORACIÓN CRISTIAN NACE DE LA CONFIANZA DE SABER “DE QUIÉN ME HE FIADO” (2 Tim 1, 12),  ES UN DIÁLOGO ÍNTIMO Y SINCERO CON UNA PERSONA, CON AQUÉL QUE ESTÁ ANDANDO EL CAMINO JUNTO A TI (cf. Lc 24, 13-36). APRENDAMOS DE LA MEJOR MAESTRA EN CONFIANZA Y HUMILDAD. MARÍA, ENSÉÑAME A ORAR, A HABLAR CON DIOS Y VIVIR PARA ÉL.

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