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HACIENDO AMIGOS.

El verano es un tiempo inigualable para conocer gente nueva o para retomar relaciones que se habían enfriado. Yo he comenzado mi verano haciendo varios amigos, de los que he podido ya, en muy poco tiempo, aprender algunas cosas importantes. Si te quedas hasta el final te hablaré un poco sobre ellos. Pero antes un poco de rollo.

LOS AMIGOS QUE TE LLEVAN AL CIELO.

No os hablo de personas cualquiera con las que os podéis cruzar por la calle, que por supuesto también tienen mucho que aportar a nuestras vidas. En este post os quiero animar a acercaros a gente que lo que os aporte sea impulso para llegar al cielo.

Dime con quién andas y te diré quién eres, «El que anda con los sabios será sabio; quien frecuenta los necios se hará malo.» (Proverbios 13, 20).

Como os decía antes, seguro que hay gente de carne y hueso, actual, que nos va a ayudar en el camino de santidad, pero el valor seguro (como ya hemos venido comentando en post anteriores) lo tenemos en gente que ya ha andado ese camino y, gracias a Dios, nos ha quedado constancia de ello.

NUESTROS AMIGOS LOS SANTOS.

Como ya venís oliendo os hablo de ellos, LOS SANTOS.

A alguno puede resultarle raro eso de tener un amigo que falleció hace siglos (o varios años, que alguno reciente hay).

Recordemos lo que enseña la Iglesia sobre LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS. Juan XXIII exclamó: “¡Ah! ¡Qué misterio de verdad, de gracia y de salvación es la Santa Iglesia Católica en su triple manifestación de vitalidad divina y humana: Iglesia militante, purgante, triunfante!” (Pentecostés 1960) Es decir, los integrantes de la Iglesia somos los que peregrinamos en la tierra, los que está en el cielo y los que van de camino purgando sus faltas. Identificados los miembros, veamos la relación que nos une, la COMUNICACIÓN DE BIENES ESPIRITUALES, que nunca se interrumpe y que fortalece al cuerpo místico de Cristo que somos todos los que creemos y tenemos Fe en Él (importante esto de la Fe y Esperanza en la salvación, porque los ángeles caídos también creen pero han perdido toda Fe y Esperanza, de ellos mejor no hacerse amigo).

http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p123a9p5_sp.html (catecismo sobre comunión de los santos.)

Sobre algo parecido escribí hace justo un año, cuando os contaba como el gran doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, se había convertido en mi tutor de verano y amigo

La historia también nos ha dejado claras muestras de cómo el conocimiento y seguimiento de unos Santos ha llevado a otras personas a la gloria de los altares. Miremos la conversión de San Ignacio de Loyola que, por no tener novelas caballerescas durante una convalecencia por herida de guerra, descubrió en la lectura de vida de Santos, como San Francisco o Santo Domingo, aventuras más conmovedoras y transformantes que las de cualquier caballero de armas. Encontró la historia de los mejores soldados del mundo, los que sirven al Rey Eternal, al Rey de Reyes. También Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) encontró en Santa Teresa, a través de su Libro de la Vida, la mejor consejera para su camino de conversión y desarrollo de la CIENCIA DE LA CRUZ, camino de santidad hasta la entrega total por Amor.

El mismo Jesús con su Evangelio nos muestra lo útil de esta relación con los que ya han peregrinado por este mundo. En el momento de la transfiguración le ven hablando con Moisés y Elías: «se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él.» (Mt 17, 2-3).

 

MI NUEVO AMIGO.

¿Qué pensaríais si os digo que he ido al Valle de los Caidos y he descubierto a una gran persona? amigos y compañeros me han mirado con cara de haba, seguramente pensando: «no hacía yo a esta chica franquista ni falangista». Pero resulta que en el Valle hay vida más allá de la tumba de Franco. A los pies de la sierra está la Basílica más impresionante que he visto nunca, excavada en la roca, custodiada por un Monasterio Benedictino. También hay una hospedería encantadora donde poder refugiarse y pasar unos días tranquilos.

Este fin de semana he asistido en la hospedería a unos ejercicios espirituales sobre espiritualidad benedictina, impartidos por le Prior de la Abadía de la Santa Cruz . He descubierto a un Santo decidido, un poco mandón pero cariñoso a la vez, con las cosas muy claras, como un padre que quiere lo mejor para sus hijos. A lo largo de varias charlas, Don Santiago Cantera nos ha desmenuzado el prólogo de la SANTA REGLA, maestra de espiritualidad. Es un texto hecho para monjes, pero que marca pautas para que cualquier cristiano pueda correr, ensanchado el corazón por la dulzura de un amor inefable, por el camino de los mandamientos de Dios.(cf. Prólogo de la Regla de San Benito, 49).

San Benito no crea la vida monástica, el cenobitismo se venía dando desde los Padres orientales del desierto (Regla de San Pacomio). Recoge aquellas tradiciones de los Padres orientales, ya acercadas a occidente por San Agustín, y les da un orden sencillo y práctico y sobre todo la adapta a la nueva realidad de Europa. Escribió la Santa Regla en un momento de mucho caos, desintegrándose el imperio Romano, para demostrar que Dios seguía presente. Recogió la tradición cultural greco-romana y la fusionó con las nuevas realidades bárbaras que inundaban Europa y lo hizo con el aliento del cristianismo. Así surgió una espiritualidad asequible para muchos y muy útil para el asentamiento de los valores fundantes del mundo en el que hoy vivimos. Los monasterios benedictinos se convierteron rápidamente en centros culturales y focos de desarrollo económico.

El gran resumen de la regla que todo el mundo conoce es el «ORA ET LABORA», pero el texto que escribió mi amigo va mucho más allá. El gran consejo que nos da a todos discípulo de Cristo, el Principio y fundamento de su espiritualidad (tanto para monjes como para laicos) es la BÚSQUEDA CONSTANTE DE DIOS (QUAERERE DEUM). Para ello nos anima a mantener una permanente actitud de escucha, la Regla comienza así: » Escucha, hijo, estos preceptos de un maestro, aguza el oído de tu corazón, acoge con gusto esta exhortación de un padre entrañable y ponla en práctica, para que por tu obediencia laboriosa retornes a Dios, del que te habías alejado» (RB Prólogo, 1-2). Como veis los consejos de este buen monje están de plena actualidad, trata sobre el drama actual de la separación del hombre y Dios, ofreciendo herramientas para el retorno.

Las principales armas en el camino espiritual benedictino son la OBEDIENCIA  y la HUMILDAD. En el capítulo 7 elabora un precioso tratado sobre la humildad, presentando 12 grados, como 12 escalones: «si es que deseamos ascender velozmente a la cumbre de la más alta humildad y queremos llegar a la exaltación celestial a la que se sube a través de la humildad en la vida presente, hemos de levantar con los escalones de nuestras obras aquella misma escala que se le apareció en sueños a Jacob» (RB 7, 5-6). Algo muy importante que resalta San Benito en su obra y con su vida es la DISCRETIO y la mesura . Otra idea clave que se desprende a lo largo de todo el escrito es el CRISTOCENTRISMO, la importancia de poner a Cristo en el centro de todo nuestro actuar y de «no anteponer nada al Amor de Cristo» (RB 4, 21). El prólogo termina ensalzando la importancia de la PERSEVERANCIA. El Cristiano no se enfrenta a un camino de rosas, y las tentaciones de abandonar son continuas.

» Pero si, … cuando lo exija la recta razón, se encuentra algo un poco más severo con el fin de corregir los vicios o mantener la caridad no abandones en seguida, sobrecogido de temor, el camino de la salvación, que forzosamente ha de iniciarse con un comienzo estrecho … De esta manera, si no nos desviamos jamás del magisterio divino y perseveramos en su doctrina y en el monasterio hasta la muerte, participaremos con nuestra paciencia en los sufrimientos de Cristo, para que podamos compartir con él también su reino.» (RB, fin del prólogo)

TU AMIGO TE ESPERA, NO LE HAGAS ESPERAR MUCHO.

Un mes de verano ha dado para mucho más que para hacer un amigo.

En una confesión preciosa me encontré con una beata muy reciente, Guadalupe Ortiz de Landázuri, mujer decidida, pionera, trabajadora y apasionada por Cristo.

Varios artículos y una lectura de verano también me han llevado a un futuro santo, el Beato John Henry Newman (Santo el 13 de octubre). Eminencia intelectual del S.XIX, referente en la vida pública inglesa, para todo el mundo anglicano y finalmente converso al catolicismo.

No quiero olvidar a alguien muy especial,  C.S.Lewis. Gran intelectual perteneciente al Grupo de Oxford (inspirados por John Henry Newman). Era un convencido ateo, pero tras un camino personal y una bonita conversación con un par de amigos, entre los que se encontraba J.R.R. Tolkien, abrazó la fe cristiana (el anglicanismo). Se convirtió en un gran apologeta y defensor de la Doctrina de Cristo. De hecho esta pasión puede verse claramente en su obra más conocida, Las Crónicas de Narnia. Pero el libro con el que me ha conquistado y he conocido mejor a este autor (ni santo ni beato pero modelo de comunicador cristiano) ha sido «Mero Cristianismo». Ahí os lo dejo el prefacio por si alguno se anima este verano. También os recomiendo «las cartas del diablo a su sobrino», curioso y sencillo de leer, buena lectura veraniega.

y poco más me queda que volver a animaros para que entabléis amistad con algún santo.

Elige uno y abórdale, una vez tengas confianza podrás pedirle, incluso inoportunamente como nos decía Evangelio del domingo pasado (Lucas 11, 1-13).

SON CAMINO SEGURO PARA LLEGAR A DIOS PORQUE ESTÁN CON ÉL.

DESDE EL CIELO TE TIENDEN LA MANO.

TE ESTÁN ESPERANDO.

 

P.D. : terminado este post escuché el programa Munilla en radio maría de ayer lunes 29 de julio (Sexto continente). Muy interesante y habla de cosas muy al hilo de lo aquí escrito, como que LOS SANTOS SE CONCATENAN y de la ENVIDIA SANA QUE NOS DEBE PROVOCAR LA VIDA DE LOS SANTOS.

 

AL OCTAVO DÍA RESUCITÓ.

VER LOS DÍAS PASAR. 

Me voy a confesar, estos dos meses habéis sido testigos de mi gran debilidad, dejar las horas y los días pasar, dejando para mañana lo que puedo hacer hoy. 

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

Un poco de sueño, un poco de dormitar Y cruzar por un poco las manos para reposo;

Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.” (Provervios 6, 6-11)

Lo que me había propuesto para este periodo se ha quedado en nada, todos los propósitos  menos uno ¿qué es eso que he conseguido cumplir por encima de mi debilidad? Algo muy relacionado con mi periodo de ausencia, muy ligado a la Cuaresma, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. 

He conseguido ir a misa casi a diario.

HACER LO MÍNIMO ES PERDERTE LO MEJOR. 

Hace unos años yo también habría pensado ¿para qué ir todos los días  a misa si la Iglesia sólo te pide ir un día? no tengo respuesta a tu pregunta, sólo puedes contestarte tu mismo viviendo la experiencia durante un tiempo. 

Muchos cristianos acabamos yendo a misa por rutina, porque “es lo que la Iglesia exige”.  Muchos son incapaces de ver la riqueza de la celebración litúrgica de la Eucaristía (yo no la he visto durante 33 largos años). Así que, miopes e incapaces de ver el GRAN REGALO que Dios nos hace, nos perdemos el GRAN MILAGRO que A DIARIO ocurre a los pies de cada Sagrario. 

Desde el inicio de la Iglesia, los AMIGOS DE JESÚS SE REUNÍAN DÍA TRAS DÍA: Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares. (Hch 2, 46)

CADA MISA ES UN PASO. 

Un cristiano puede avanzar espiritualmente de muchas formas, pero participar con el corazón abierto en una misa es un paso que nunca darás en falso. ”Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación» (San Bernardo)

Echando cuentas ¿cómo se avanza más, con un paso a la semana o con uno igual cada día? Por si no te han salido las cuentas escuchamos a San Pedro Julián Eymard:»Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible “.

CAMINANDO HACIA EL CIELO. 

Hace un tiempo leí que en cada misa, durante la consagración, se abre un hueco en el cielo por el que se asoman los Santos y los ángeles que celebran junto a nosotros. Desde entonces en cada misa veo ese agujero sobre el altar y cuando canto el Santo los imagino haciéndome los coros. 

Cada misa a la que acudes con voluntad plena de encuentro con Dios es un paso seguro hacia el Cielo. Cada día puedes estar junto al Cielo. 

Y así, dándonos la oportunidad de estar tan cerca Él, Dios sólo nos pide una participación consciente y plena en la misa  para que broten en nuestro interior los frutos de su Amor. Para dar este paso de la plena participación me ayudó entender la MISA COMO UNA CONVERSACIÓN, cada palabra que digo se la digo a Dios, y cada palabra que pronuncia el Sacerdote me la dice Dios.

Él está ahí, expectante cada día y desborda de alegría cuando entrando por la puerta decides ponerte en su presencia. 

CELEBRANDO DESDE LA CRUZ. 

Pero poner la mirada en el Cielo nos puede hacer perder de vista el camino. Una misa no se concibe sin la Cruz, Jesús dijo en su última Pascua: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14, 6) y ÉL ES LA CRUZ.

Parece un sin sentido, que la cruz se celebre, incluso en periodos de gran felicidad cantamos, rezamos y DAMOS GRACIAS de pie ante la Cruz. Santa Teresa le preguntó al Señor  “Señor mío, “¿cómo Os podré agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “ASISTID A UNA MISA”.

Santo Tomás de Aquino escribió: «La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz”. Cada misa es una memoria, una ANÁMNESIS de aquella primera Pasión. No es un simple recuerdo,  cada misa es UN VIAJE EN EL TIEMPO que te lleva a aquel VIERNES SANTO y te pone A LOS PIES DE LA CRUZ. 

 

UN «CUENTO» HECHO REALIDAD.

En el centro de la misa se encuentra el Sacrificio incruento del Hijo De Dios, pero desde el principio hasta el final es toda ella un relato de Amor, un «cuento» que versa sobre el Amor que Dios tiene a cada uno de nosotros. ES EL «MITO» CON EL QUE TODO HOMBRE HA SOÑADO, LA VIDA ETERNA, QUE SE HA HECHO REALIDAD.

Tras el saludo y el reconocimiento de nuestros pecados, para ponernos dignamente ante Dios, recordamos la vida pública de Jesús escuchando su Palabra, mostramos nuestra adhesión a Dios con el Credo y preparamos nuestro corazón, acogiendo Dios lo que hay en él cuando lo presentamos junto a las ofrendas. Ya estamos listos para el momento cumbre del relato.

Con la Plegaria Eucarística levantamos el corazón (SURSUM CORDA) y nos disponemos para la última Cena que vamos a compartir con Jesús. En la Consagración Jesús se hace presente como Pan de Vida, recordamos aquella última cena con la que comenzó la Pasión como Jesús nos animó a hacerlo. Aquí se recibe en la asamblea al Espíritu Santo, la EPÍCLESIS (Sobre las Sagradas formas y sobre los participantes de la celebración).

En el rito de la Comunión, que sigue a la Consagración, suceden de nuevo la muerte de Jesús (FRACCIÓN) y hasta su Resurrección (con el trozo de Hostia que el sacerdote deja en el cáliz, la INMIXTIÓN). En este momento tenemos todos los ingredientes para compartir el alimento de Vida, el PAN BAJADO DEL CIELO. Dios quiso quedarse en Cuerpo, Alma y Divinidad en el Sacramento de la Eucaristía. Con el beso de amor que es la comunión de su Cuerpo y de su Sangre se hace uno con cada uno de nosotros y  nos envía a compartirlo con le mundo.

Sabiendo esto ¿NO TE ENTRAN GANAS DE IR CORRIENDO A ESTAR Y UNIRTE CON ÉL?

CADA DÍA EL OCTAVO DÍA.

Y para terminar me gustaría compartir con vosotros un descubrimiento (reflejado en el título del post). Resulta que la tradición católica llama OCTAVO DÍA al día de la RESURECCIÓN.

Catecismo de la Iglesia Católica nº349: El octavo día. Para nosotros ha surgido un nuevo día: el día de la Resurrección de Cristo. El séptimo día acaba la primera creación. Y el octavo día comienza la nueva creación. Así, la obra de la creación culmina en una obra todavía más grande: la Redención. La primera creación encuentra su sentido y su cumbre en la nueva creación en Cristo, cuyo esplendor sobrepasa el de la primera (cf Misal Romano, Vigilia Pascual, oración después de la primera lectura).

Por lo tanto, la creación no terminó el séptimo día cuando Dios descansó, si no que continua cada día que celebramos una misa y suceden de nuevo el Sacrificio y la Resurrección de Jesús. Cada día, en cada altar, es el OCTAVO DÍA, DÍA DE LA OBRA REDENTORA DE DIOS.

EL OCTAVO DÍA JESÚS RESUCITÓ Y TE SALVÓ,

EL OCTAVO DÍA ASCENDIÓ Y TE ENVIÓ,

EL OCTAVO DÍA PADRE E HJIJO ENVIARON AL ESPÍRITU SANTO Y ÉSTE TE SANTIFICÓ.

EN LA MISA, CADA DÍA ES EL OCTAVO DÍA, DIOS TE SALVA, DIOS TE ENVÍA Y DIOS TE SANTIFICA. ¿TE LO VAS A PERDER?

Y si tienes ganas pero te pasa como a mi, que te cuesta cumplir los propósitos, te doy un conejo: pídele ayuda a MARÍA, QUE CADA OCTAVO DÍA TE ESPERA JUNTO AL SAGRARIO PARA CELEBRAR CONTIGO QUE JESUCRISTO HA RESUCITADO.

 

PARA LLEGAR … DA UN PASO DETRÁS DE OTRO

LA ENTREGA, EL CAMINO PARA EL MEJOR SERVICIO.

Cuanto tiempo sin poder escribir, cuánto tiempo dando vueltas a la mejor forma de transmitiros todas las cosas que pasan por mi cabeza y por mi corazón (el centro del alma). Terminado mi último servicio de EMAUS decidí escribir sobre EL SERVICIO. Pero le he dado tantas vueltas que no podía acabar saliendo bien. No me llegaba ninguna inspiración, nada que me dijera por dónde abordar el tema de amar entregándose. 

Esto no quiere decir que la entrega no sea la mayor forma de demostrar amor, de la cual su forma extrema fue la CRUZ. Pero según me he dado cuenta, en mi camino para entender esto totalmente y poder transmitirlo, me faltaba algún paso previo.

LLENARSE PARA DARSE.

Si no te llenas ¿qué vas a entregar a los demás?

ÉL TE OFRECE AGUA VIVA, FUENTE DE VIDA ETERNA

La samaritana es un gran ejemplo,  Jesús le pide de beber, y la ilusa piensa que así, sin más, puede saciar la SED del prójimo (que en ese momento es el desconocido del pozo). Jesús, que sabe muy bien lo que hay en el corazón de esta mujer, le abre los ojos a esa realidad “si supieras quién te pide de beber, le pedirías tu a Él” (cf. Juan 4, 1-42)

Y así, siguiendo el consejo del mismo Jesús, empecé a pensar sobre cómo era mi modelo de servicio ¿estoy yo intentando dar a los demás cosas que no tengo? ¿trato de saciar la sed espiritual (mía y de otros) con un cubo vacío de Agua Viva y lleno de otros brebajes que poco enriquecen?

RECONOCIENDO LA TIERRA RESECA.

Nadie está exento de esta necesidad de Agua Viva, todos tenemos en los jardines de nuestras almas zonas más resecas, más necesitadas de agua, y es precisamente en esas áreas, donde Dios saca los mejores frutos. 

Pondré de ejemplo a alguien que estoy conociendo, el Padre Kentenich. Desde su infancia tenía un gran dolor por la falta de arraigo (a los ocho años mandado a un orfanato, separado de su madre y sacado de su pueblo, no terminó de encajar). Esto le llevó a tener una gran SED DE HOGAR y esta sed es la que llevó a dar hogar a otros, a fundar el movimiento de SCHOENSTATT, basado en ese sentimiento de HOGAR, de pertenencia, de fraternidad y de acogida. 

Pero no llegó como si nada, antes tuvo que ponerse en manos de Dios, pasar por momentos de sufrimiento, de miedo y de conversión profunda, aún estando en el seminario y entregado a su vocación de sacerdote desde muy joven. 

Ser capaz de pedirle a Dios que te llene no es fácil (desgraciadamente), porque entran en juego nuestra libertad y nuestros bloqueos, pero sobre todo se hace extremadamente necesario el conocerse y reconocer nuestras arideces y limitaciones.

ACERCARSE AL POZO Y PERMANECER EN ÉL.

Dios desea que nuestra vida sea de entrega, Pero si no voy al pozo con un cubo no puedo recoger nada para entregar a los demás, acabaré notando la falta de fruto, porque sin agua viva no hay cosecha, por mucha semilla que siembre.

Igual de importante que localizar dónde necesito empapar más la tierra y  quitar las tapas del cubo si es que existe alguna, necesito también dedicar el tiempo necesario para bajar la cuerda hasta el fondo del pozo, pasar tiempo allí, esperar a que se llene suficiente. No vale un “llegar, tocar y salir”, para llenarse hay que PERMANECER. Como el Padre me ha amado, así os he amado yo, permaneced en mi Amor. Si guardáis  mis mandamientos permaneceréis en mi Amor (Jn 15, 9-10)

No hago más que repetirme que esto no es un tarea fácil, pero hay gente que lo ha conseguido. Puedo fijarme en aquellos hermanos que nos han dejado testimonios sobre cómo llenarse de Dios, LOS SANTOS. 

¿CÓMO LO HIZO SANTA TERESA?

Voy a poner mi foco directamente en una de las grandes. Una de las imágenes del alma que más resuena en nuestro pensar católico es la del castillo interior, lleno de moradas, con que la comparó nuestra gran Santa Teresa. 

La santa de Ávila No veía el alma del hombre como un “ente espiritual” anejo al cuerpo físico, como un «algo» a remolque del cuerpo. Igual que mis pies han andado por el camino de la vida, pasando por colegios, universidades (academia), ciudades… A la par mi alma ha transitado por diferentes momentos, aperturas, cerramientos a cal y canto. Muy a menudo he caído en el error de preocuparme demasiado por dónde avanzaban mis pies pero sin pensar en el camino espiritual por el que a la par transcurría mi Ser. Per en esta imagen teresiana he encontrado una gran ayuda para superar estos errores.

Este camino espiritual que Santa teresa comparó con el recorrido por las estancias de un castillo favorece el deseo de permanencia ¿quién no querría habitar un castillo? ¿quién no gustaría vivir en esas habitaciones de altos techos, grandes ventanales, disfrutando de cada estancia? recorro todo este camino sabiendo que tras las sucesivas puertas se encuentra la morada donde más goza el alma, donde el alma disfruta del Amado. Con una imagen así ¿quién no va a permanecer a pesar de las tormentas que puedan sobrevenir afuera?

Las moradas,

MI ESTANCIA FAVORITA.

Sin desmerecer a Santa Teresa, hay otra Santa que eligió para PERMANECER  una lugar muy especial. Santa Catalina de Siena, con su marcado corte cristológico y dando  gran importancia al autoconocimiento (reconocer la tierra reseca de la que hablábamos al principio), se construye una CELDA INTERIOR PARA EL CONOCIMIENTO DE SI Y EL TRATO CON EL AMADO. 

“El árbol se planta y la celda se construye en el conocimiento humilde y sincero de lo que somos nosotros, y en el conocimiento de las maravillas que Dios obra dentro de nosotros con su gracia.” (Diálogo p.10).

Esta celda interior, aconseja Santa Catalina, es muy recomendable  que vaya acompañada por una celda exterior, un lugar físico donde el hombre pueda parar y aprender a sentarse junto al Amado, cara a cara, sin nada más que nos distraiga. Un cuarto de Guerra, como lo llamábamos en un post anterior (tiempo de ser feliz)¿¿

Pero como no siempre es posible este parón en el mundo, Santa Catalina nos ofrece la posibilidad de encontrarnos a solas con Dios en nuestro corazón. En su Imagen de la morada del corazón Santa Catalina nos regala un lugar humilde, sencillo, pero lleno de posibilidades.

En esta celda se inicia un camino lleno de tesoros, donde experimentar cómo realmente Dios me habla en la soledad del alma (aunque no haya conseguido del todo la soledad física), donde Dios se recrea en mi porque muestro la voluntad de estar fielmente junto a él y donde mi alma se hace consciente de las maravillas que el todopoderoso le ha concedido.

La celda interior. Santa Catalina de Sienna.

En esta celda se produce la unión más íntima posible, la del conocimiento mutuo que solo se alcanza compartiendo el tiempo a solas. Y desde el recogimiento de esta estancia el alma, unida al amado, podrá cantar, como hacía San Pablo, las grandezas de este amor:

TODO LO ESTIMO PÉRDIDA, COMPARADO CON LA EXCELENCIA DEL CONOCIMIENTO DE CRISTO JESÚS, MI SEÑOR. POR ÉL LO PERDÍ TODO, Y TODO LO ESTIMO BASURA CON TAL DE GANAR A CRISTO Y ESTAR UNICO A ÉL (Flp 3, 7-9)

¿QUÉ MEJOR FORMA DE TERMINAR LA CUARESMA QUE ADENTRÁNDOME EN ESA CELDA INTERIOR DEL CORAZÓN PREPARÁNDOME PARA  LA CONTEMPLACIÓN DEL MAYOR ACTO DE ENTREGA ? NO PERDAMOS LA OPORTUNIDAD DE APRENDER LA PERFECCIÓN DEL SERVICIO, EL QUE NOS REGALA JESÚS EN SU PASIÓN (PERMANECIENDO JUNTO A ÉL).

HACER NUEVO EL CAMINO VIEJO.

Propósito de inicio de año.

Este año me he propuesto algo nuevo.

Mirando hacia atrás me he dado cuenta de que cada año, desde que tengo uso de razón, el camino espiritual iniciado viene siendo el mismo, sin proponerme subir ningún peldaño, ninguna cota, ningún reto a superar. ¿porqué he sido tan dejada en esta materia? ¿porqué me ha inquietado tan poco el haber estado estancada durante años en el mismo viejo camino?

He tardado en escribir porque la idea no era decidir «voy a hacer tal cosa…» si no que durante estos primeros veinte días del año he intentado tratar con Dios, pasar más tiempo con él en sitios especiales, y entender qué me hace falta para poder hacer nuevo ese camino viejo que durante tantos años he transitado sin progresar.

¿Qué llevo en la «mochila»?

MI MOCHILA

En este camino espiritual, como buenos peregrinos, llevamos mochila, y cada uno decidimos de qué llenarla. Hay gente que la llena de preocupaciones o de mil cosas inútiles. Otros, como me pasaba a mi, deciden llevarla medio vacía (esta tampoco es la idea de Dios en la mayoría de los casos).

Desde que decidí abrirle mi «mochila» a Dios, Él, poquito a poco, sin pedir nada a cambio, ha ido metiendo herramientas muy útiles para el camino:

  • Llevo libros con muy buenas enseñanzas espirituales (sobre todo uno, la Biblia).
  • También me ha dado  linternas para alumbrar el camino (la vida de los santos que he ido conociendo este año como San Ignacio, Santa Catalina de Siena, San Antonio Abad o San Gregorio de Nisa alumbran el camino por el que debo avanzar).
  • Un «pedernal» con el que encender el «fuego espiritual» cuando hace falta calentarse (haber aprendido a parar, a ponerme en presencia de Dios y dirigirme a Él es como haber aprendido a encender fuego en medio del bosque con un pedernal).
  • Me ha dado hasta un arma contra los malhechores que acechan en el camino, el ROSARIO.
  • Lo más importante, el «pan élfico», el alimento más energético para el caminante, LA EUCARISTÍA.

Todavía hay mucho sitio, he ido sacando cosas inútiles y estoy segura de que Dios tiene previsto ir incorporando a mis «herramientas» de peregrina muchas más cosas.

Llevas una carga preciosa

Entre tanta meditación y lectura este inicio de año he descubierto algo precioso, algo que ha estado en mi mochila pero que nunca he sido consciente de llevar porque, básicamente, era una carga que me ha llevado a mí. DIOS, la Santísima Trinidad, HABITA EN MI CORAZÓN cuando vivo en Gracia (sin pecado mortal), va en mi mochila allí donde voy.

San Ignacio de Antioquía explica que somos THEÓFOROS (portadores de Dios) o CRISTÓFOROS (Portadores de Cristo). En Juan 14, 23 Jesús dice: Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. San Pablo no se queda atrás, nos exhorta : Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones. (Ef 3,17). Efectivamente esa mochila a la que me refiero no es algo diferente a nuestro mismo cuerpo, nuestra mente, nuestro corazón y nuestra alma.

San Agustín al descubrirlo exclamó: ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba;

Es uno de los cambios radicales entre la antigua alianza y la nueva. San Ireneo de Lyon recuerda que Jesús, el Hijo enviado por el Padre, nos revela al Padre que habita en nosotros. El Pueblo de Dios que caminaba en el AT llevaba la Ley en un Arca, y Dios se le manifestaba en el tabernáculo. El Pueblo de la Nueva Alianza llevamos la Ley inscrita en el corazón y nuestro cuerpo es el Templo de Dios (Cf 1co 6, 19). Ya no hay Arca que valga, ahora cada uno debemos ser conscientes de que llevamos la carga preciosa en nuestra mochila cuando andamos en Gracia porque así nos ha sido revelado por Cristo.

¿Llevar yo a Dios?

Hace unos mese que he adquirido una sana costumbre, consultar el catecismo de la Iglesia católica cuando me surgen dudas, en su nº1997 : «La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria: por el Bautismo el cristiano participa de la gracia de Cristo.»

Se nos han concedido preciosas y sublimes promesas para hacernos así partícipes  de la divina naturaleza (2 Pe. 1, 4).

San Juan Damasceno cuando defiende la veneración de imágenes dice: » (veneramos) a aquellos en quienes ha habitado Dios, el único santo, que mora en los santos, como la santa Madre de Dios y todos los santos… Estos son los que, en la medida de lo posible, se han hecho semejantes a Dios con su voluntad y por la habitación y la ayuda de Dios, son llamados realmente dioses, no por naturaleza, sino por contingencia, como el hierro al rojo vivo es llamado fuego, no por naturaleza sino por contingencia y por participación del fuego. De hecho dice: ‘Seréis santos, porque yo soy santo’

Los Padres Griegos hablan a menudo sobre la justificación por la participación en las Personas Divinas para lograr la Deificación o unión perfecta con Dios.  Y Santo Tomás le pone la guinda hablando de la participación imperfecta en la naturaleza divina durante esta vida terrena: «Las Personas divinas no pueden ser poseídas por nosotros sino o para gozarlas (fruirlas) de modo perfecto, lo cual se da en el estado de la Gloria del cielo; o para gozarlas de modo imperfecto, lo cual se da en esta vida por la gracia santificante’ (I Sent., d.14, q.2, a.2, ad 2). De todo esto deducimos que efectivamente llevamos a Dios, está en nosotras, pero  no es un «llevar» pasivo, si no un «llevar» activo, participativo, un fluir entre el hombre que anda en Gracia y el Dios que lo habita.

«Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4, 15-16)

Tanto el catecismo, como Los Santos Padres y El Doctor por excelencia nos ligan la Gracia y la participación en las personas divinas, la inhabitación. Como bien sabemos el canal fundamental de Gracia para los católicos son los Sacramentos, imágenes visibles de una realidad invisible. Arriba hemos nombrado el Bautismo, por el que el Cristiano es Hecho partícipe de la Gracia de Cristo, se podría decir que es la «forma visible» en que Dios entra en nuestra mochila. Por otro lado, esta reflexión me ha llevado a ser consciente de como la Ecuaristía es la «forma visible» de la Inhabitación Trinitaria. ¿Te cuesta entender todo esto? en la próxima misa  mira el Cuerpo y la Sangre de Cristo en el altar, en medio de su Iglesia y nota como Él (Su Cuerpo en la Forma Consagrada) entra en ti, cómo te haces portador de Él. Todo eso es imagen de la inhabitación espiritual que no podemos ver (aunque sí sentir).

Dios y yo.

He empezado hablando de los propósitos de este año … Pero he querido haceros partícipes de toda esta reflexión que me ha llevado a inundar mi corazón de Alegría, como le pasó a los Reyes de Oriente al descubrir a ese Niño Divino. Algo así me ha pasado a mí, este inicio de año he descubierto a Dios en mí.

Llegados a este punto ¿cómo no tener un lugar dedicado, donde hacer un alto en el camino junto a ese compañero de peregrinar tan especial? Desde este misterio desvelado entiendo mucho mejor el Castillo de Santa Teresa, o la celda interior de Santa Catalina . Incluso, como os he dicho antes, la Eucaristía ha adquirido un significado nuevo. Todos ellos son LUGARES ÍNTIMOS DE ENCUENTRO CON EL DIOS QUE ME HABITA, paradas obligadas para cualquier peregrino que desea progresar, que renuevan las fuerzas y por ende hacen nuevo el camino.

El otro Día en el convento de las hermanas de Iesu Communio leía, JESUCRISTO, NUESTRO INSEPARABLE VIVIR. Pues Claro,  vive en mí, viene en mi mochila cuando me hayo en Gracia. Para lo que queda de año, que no es poco, me he propuesto que este vivir efectivamente sea inseparable y para ello hacerme más consciente de esta realidad:

que allí donde yo voy estamos DIOS Y YO,

que aquello que yo hago lo hacemos DIOS Y YO,

que en todo lo que pienso y digo participamos DIOS Y YO.

CAMINO ENTRE DOS VENIDAS.

Con el Portal a Cuestas.

Este Adviento lo he comenzado con pena en el corazón. A diferencia de lo que hago cada año cuando se acerca la navidad, este año no he podido decorar mi salón ni poner el árbol ni montar el belén. Me daba la impresión de que no me estaba preparando como debía.  Pero Dios no iba a dejar que algo así manchara mi Adviento.

El primer jueves de Adviento fui  a tocar a una misa de inauguración de una exposición de belenes, al terminar me dijeron: «puedes llevarte el que quieras». El humilde misterio que elegí, desde su pequeñez, me ha ayudado a preparar mi Navidad mejor que el Belén más artístico y escultural. Nada más tomarlo entre mis manos mis ojos y mi corazón se fijaron en la belleza de la sencillez y me sentí una desagradecida. Pensar que todo un Dios se hizo hombre en un ESTABLO SIN DECORAR y yo con pena en el corazón porque tenía un SALÓN SIN DECORAR.

Este inicio de Adviento me ha hecho pensar, cuántas veces nos centramos en las decoraciones y vestiduras externas cuando lo que de verdad importa no pasa ahí. Dedicamos horas en decorar salones, lugar de trabajo, incluso en ponernos guapos… ¿y si dedicaremos el mismo tiempo a preparar el lugar donde realmente nace Jesús cada año? NUESTRO CORAZÓN.

Henry Nouwen, un sacerdote muy peculiar del S.XX, decía:  «Eres el lugar en que Dios eligió habitar… y la vida espiritual no es otra cosa que permitir que exista el espacio en que Dios pueda morar en ti crear el espacio en que su gloria pueda manifestarse.»

San Máximo de Turín nos recuerda: «Estando, hermanos, a punto de celebrar la Navidad del Señor, vistámonos con puras y nítidas vestiduras. Hablo de las vestiduras del alma, no del cuerpo. Adornémonos no con vestidos de seda, sino con obras preciosas. «

Al día siguiente, Vigilia de la Inmaculada, con mi portal a cuestas y mis inquietudes en el corazón puse rumbo a Loeches (poblado misionero de Verbum Dei).

Conocer el camino que debo recorrer.

Mientras conducía, con mi belén en el coche, pasó por mi cabeza la siguiente pregunta: si no conociera la carretera ¿sería capaz de llegar a Loeches o simplemente conduciría en círculos? ¡incluso podría estar conduciendo en la dirección opuesta! Me imaginé al año litúrgico como ese mapa, que la Iglesia traza en el tiempo, para guiar nuestros pasos espirituales año tras año. Desde que el suegro de Moisés le recomendara: “enséñales los estatutos y las leyes, y hazles saber el camino en que deben andar y la obra que han de realizar.”(Éxodo 18, 20); esto es lo que la Iglesia viene realizando. El Adviento es una parte de ese itinerario ¿conozco realmente el camino que debo recorrer? “Enséñame tus caminos, oh Dios, para que yo camine en tu verdad(Salmo 86, 11)

Había muchas cosas básicas que desconocía del Adviento, por ejemplo, el significado de la palabra no se queda en una simple venida, si no que significa una llegada que esperamos ardientemente (era el término utilizado por los romanos para la procesión de llegada de las tropas triunfantes tras la batalla). Fue en el siglo IV cuando empezó a dedicarse un tiempo litúrgico especial para preparar la navidad, constaba de 6 domingos. San Gregorio Magno fue el que lo redujo a 4.

¿Cuándo empieza o acaba? no lo sabía. Pues resulta que comienza con las primeras vísperas del domingo mas cercano al 30 de noviembre y termina antes de las primeras vísperas de Navidad. Además, el Adviento se puede dividir en dos partes. Desde el inicio hasta el 17 de diciembre reina un espíritu de espera y vigilancia ante la expectativa de la SEGUNDA VENIDA de Jesucristo (Cobran gran importancia Isaías y Juan el Bautista). La segunda parte, que se corresponde con la última semana, enfocada a la inminente conmemoración del nacimiento de Dios, al recuerdo la PRIMERA VENIDA. (Todo esto está muy bien explicado en este artículo  , también a partir del número 39 de este documento Norma universal sobre el año litúrgico y el calendario )

Tiempo de espera, pero ¿sabemos qué esperamos?

El día de la Inmaculada, Durante una de las meditaciones en Loeches, una frase resonó por encima de las otras: «La Esperanza de los Cristianos es el centro de nuestro Adviento«.

Me he pasado la vida echando vista atrás durante el Adviento, recordando la Encarnación. Estas Palabras de San Gregorio Nacianceno (Sermón 45) “Enriquece a los demás, haciéndose pobre él mismo, ya que acepta la pobreza de mi condición humana para que yo pueda conseguir las riquezas de su divinidad. Él, que posee en todo la plenitud, se anonada a sí mismo, ya que, por un tiempo, se priva de su gloria, para que yo pueda ser partícipe de su plenitud.”tienen un gran sentido para mí. Pero como hemos explicado antes, esta espiritualidad sólo cubre la mitad del Adviento. La siguiente parte la cubre la espera, y además me acababan de decir que la ESPERANZA DEBE SER EL CENTRO DE MI ADVIENTO.

A pesar de repetir cada día en el Credo “De nuevo VENDRÁ con Gloria para juzgar a vivos y muertos”, a pesar de haber leído tantas veces :“Se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, VENDRÁ ASÍ TAL COMO LE HABÉIS VISTO SUBIR AL CIELO.»“(Hch 1, 10-11), nunca había indagado sobre lo que significaba esto para mi vida.

Resulta que durante el Adviento, al mismo tiempo que miramos hacia los profetas y el cumplimiento de sus palabras en Jesús (hacia el pasado), debemos seguir mirando hacia la gran promesa que queda por cumplir, hacia nuestro encuentro con Dios y la Venida Gloriosa de Jesús tantas veces anunciada (hacia el futuro).

La venida intermedia.

Pero como nadie puede andar un camino mirando hacia delante y hacia atrás a la vez, Dios nos regaló herramientas para fundir estas dos miradas en una mirada al presente. Cada Liturgia unifica aquellas promesas que Dios cumplió en Cristo, por nuestra salvación, con la promesa que esperamos que cumpla en la plenitud de los tiempos para llevarnos a la Vida Eterna. Juan Pablo II en la Carta apostólica “Dies domini”, nos dice que: “En realidad, la espera de la venida de Cristo forma parte del misterio mismo de la Iglesia y se hace visible en cada celebración eucarística.” También contamos con la Palabra de Dios, que de manera muy manejable y asequible recoge las promesas pasadas y las futuras. Todo esto lo hace Dios para que nuestra espera no sea una espera estática, si no dinámica hacia Él, la EPÉKTASIS DE LA ESPERA

Investigando di con la Espiritualidad de San Bernardo sobre este tema, muy impregnado en su vida ya que su conversión sucedió un día de Navidad, al quedarse dormido en la Iglesia. Este Santo lo explica mejor que yo:

Conocemos tres venidas del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no. En la primera el Señor se manifestó en la tierra y vivió entre los hombres, cuando -como él mismo dice- lo vieron y lo odiaron. En la última contemplarán todos la salvación que Dios nos envía y mirarán a quien traspasaron. La venida intermedia es oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos, y gracias a ella reciben la salvación. En la primera el Señor vino revestido de la debilidad de la carne; en esta venida intermedia viene espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia; en la última vendrá en el esplendor de su gloria.

Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última. En la primera Cristo fue nuestra redención; en la última se manifestará como nuestra vida; en esta venida intermedia es nuestro descanso y nuestro consuelo.

Pero, para que no pienses que estas cosas que decimos sobre la venida intermedia son invención nuestra, oye al mismo Señor: El que me ama guardará mi palabra; mi Padre lo amará y vendremos a fijar en él nuestra morada. He leído también en otra parte: El que teme al Señor obrará bien. Pero veo que se dice aún algo más acerca del que ama a Dios y guarda su palabra. ¿Dónde debe guardarla? No hay duda que en el corazón, como dice el profeta: En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Conserva tú también la palabra de Dios, porque son dichosos los que la conservan. Que ella entre hasta lo más íntimo de tu alma, que penetre tus afectos y hasta tus mismas costumbres. Come lo bueno, y tu alma se deleitará como si comiera un alimento sabroso. No te olvides de comer tu pan, no sea que se seque tu corazón; antes bien sacia tu alma con este manjar delicioso.

Si guardas así la palabra de Dios es indudable que Dios te guardará a ti. Vendrá a ti el Hijo con el Padre, vendrá el gran profeta que renovará a Jerusalén, y él hará nuevas todas las cosas. Gracias a esta venida, nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.Y, así como el primer Adán irrumpió en todo el hombre y lo llenó y envolvió por completo, así ahora lo poseerá totalmente Cristo, que lo ha creado y redimido y que también un día lo glorificará.”

Llegados a este punto, y con la cercanía de la Navidad, poco mas que añadir.

Que nunca me canse de repetir: MARANATHA, (El Señor Jesús ha venido y vendrá) “El Espíritu y la Novia dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!»…«Sí, vengo pronto.» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22, 17.20).

 

Que  nunca me canse de  pedirle a MARÍA que, DURANTE MI ESPERA, ME AYUDE A ABRIRLE EL CORAZÓN A DIOS Y CON LA FE Y LA CONFIANZA QUE ELLA MOSTRÓ EN SU ESPERA.

Que nunca me olvide de que el verdadero pesebre, donde Jesús está deseando nacer, LO LLEVO A CUESTAS, ES MI CORAZÓN Y DEBO PREPARARLO COMO DIOS SE MERECE.

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