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TIMEPO DE SER FELIZ

Nos encontramos viviendo el tiempo del año litúrgico en el que más se invita a la ALEGRÍA Y a REGOCIJARNOS (cómo hace el Papa en su última exhortación apostólica). Cada año, la Iglesia nos recuerda que todo un Dios se entregó por nosotros y ha resucitado, por si de un año a otro resulta que se nos olvida.

UNA SEMANA SANTA MUY ESPECIAL.

Este año mi Pascua ha comenzado de una forma muy especial. En lugar de irme a Jerez, como cada año, me metí en un poblado misionero de Verbum Dei, y traje a mi madre, mi hermana y mi sobrina de año y medio. Más allá de la locura que fue estar en un alojamiento rural con una bebé, fue toda una bendición. Hace poco leí una cosa que, durante esta Semana Santa, se me ha revelado como cierta; cuando se lleva todo organizado, controlado y atado no se da lugar a la acción del Espíritu Santo, en cambio, si en cierto modo te abandonas en Dios y confías en Él, al final, Él actúa y todo toma un color muy especial. Sí, Dios actúa en tu vida, te concede Gracias y Dones para ayudarte en tu camino de salvación, algunos que has pedido y otros que ni siquiera has imaginado, esto se llama providencia Divina (La creación tiene su bondad y su perfección propias, pero no salió plenamente acabada de las manos del Creador. Fue creada «en estado de vía» (in statu viae) hacia una perfección última todavía por alcanzar, a la que Dios la destinó. Llamamos divina providencia a las disposiciones por las que Dios conduce la obra de su creación hacia esta perfección. Catecismo IC, 302)

Madre de la Divina Providencia

DÉJATE LLEVAR

Me encontraba yo viviendo esta alegría, centrada en un pensamiento muy esperanzador: DIOS ACTÚA EN MI VIDA PARA IMPULSARME A LA PERFECCIÓN POR SU DIVINA PROVIDENCIA, cuando, en mitad de la Pascua, me invitaron a un retiro de silencio en el Poblado Misionero. Mi primera reacción fue pensar “pero hombre ¿silencio ahora? eso es más para Adviento o Cuaresma, ahora sólo me apetece gritar ¡JESUCRISTO HA RESUCITADO!”. Pero si te dejas Él te lleva, María fue un gran ejemplo en el abrirse a su voluntad, a su providencia, tanto que en una de sus advocaciones es llamada así, Madre de la Divina Providencia. PÍDELE AYUDA SI TE CUESTA. ABANDONARTE A ÉL.

Así que allí acabé, cinco días de Pascua en silencio. Gracias a haberme dejado llevar por el Espíritu y no por mis prejuicios, he descubierto algunas cosas muy bonitas y que preveo me van a ayudar mucho.

ENCONTRÉ EL TESORO ESCONDIDO.

Estando en silencio y recogimiento el tiempo se multiplica, probadlo y veréis. Da tiempo a mil cosas que normalmente ni te planteas, como por ejemplo repasar todos los libros de la Biblia y echar un vistazo a aquellos que jamás has leído. Este era mi caso con los Sapienciales.

Sapiencial tiene que ver con la Sabiduría, la de Dios. Hace referencia a un conjunto de Libros del antiguo testamento: JOB, PROVERBIOS, ECLESIASTÉS, SABIDURÍA y ECLESIÁSTICO (los poéticos también los califican algunos como sapienciales, pero son más conocidos: SALMOS Y CANTAR DE LOS CANTARES). Se diferencian de los históricos, por no narrar la historia del Pueblo, y de los proféticos, porque no reflejan palabras de Dios que salen por la boca de los hombres (profetas). Sí son Palabras inspiradas por Dios, por supuesto, pero que brotan del corazón de los autores, corazones llenos de sabiduría y de Amor de Dios, vamos, como puede ser el tuyo y el mío si nos lo proponemos.

Tengo que decir que HE DESCUBIERTO UN TESORO, un tesoro que siempre he tenido delante, gracias a Dios lo he encontrado antes de vender el terreno (Mt 13, 44). Están llenos de consejos para la vida, que aunque escritos hace miles de años son totalmente aplicables hoy. Lo absurdo del placer por el placer (Ecle 2), la importancia de la humildad y la docilidad (Eclo 3, 17-31), el porqué del sufrimiento de los justos y cómo llevarlo santamente (Job) y en general mil aspectos sobre la Sabiduría, a la cual todos debemos aspirar.

¡¡¡¡¡¡ QUE VIENE QUE VIENE!!!!!!

Otra cosa preciosa, que me han recordado y que he sentido durante la vivencia del silencio, ha sido que Dios no nos ha dejado huérfanos (Jn 14, 18), aunque a veces nos sintamos un poco solos. Cuando Jesús se fue nos dejó un compañero genial (Jn 20, 22).

Este compañero se hace especialmente presente al final de la Pascua, dentro de unos Días. Con una fiesta muy especial la Iglesia vuelve a recordarnos cada año que Dios nos Ama hasta el extremo, que vive con nosotros, vive en nosotros. En el retiro me lo han presentado como compañero de viaje, sobre una moto. Él va a los mandos (si yo le dejo, que va a ser que sí). Pero dejarle no es suficiente. Es capital que yo, de copiloto, me adapte a sus movimientos (mociones espirituales). Porque ¿sabéis qué pasa cuando un copiloto no acompaña adecuadamente los movimientos de la moto? Pues que se estrella.

Entonces atentos ¡¡¡que viene que viene!!! el 19 de mayo, PENTECOSTÉS, como cada año tenemos la especial suerte de que el Amigo que Jesús nos dejó vuelve a pasar con su moto, volvemos a tener la oportunidad de subirnos y cederle los mandos de nuestra vida, pero no os olvidéis de ser dóciles y de practicar los REFELJOS ESPIRITUALES para que la travesía motera, vuestra vida, llegue a buen puerto.

FELICIDAD EN EL SILENCIO.

Por último, he aprendido que en la soledad y el silencio del desierto, en la tienda de encuentro (Ex 33, 7), la Felicidad, la Paz y el Amor de Dios (sus Palabras) resuenan de una forma muy especial. No en vano la anunciación se produjo en el silencio de una habitación, la Natividad en el silencio de una cueva, vivió Jesús treinta años en el silencio del hogar de María y José y durante su Pasión las Palabras fueron mas bien escasas. María, presente durante estos silencios, estaba atenta y lo guardaba todo en su corazón (Lc 2, 51). Pidámosle ayuda para aprender a sacar la sabiduría que habita en todas las cosas de su Hijo, especialmente las que transcurrieron en silencio. 

El autor de la imitación de Cristo nos dice: En el silencio y sosiego aprovecha el alma devota y aprende los secretos de las Escrituras. Allí halla arroyos de lágrimas con que lavarse y purificarse todas las noches, para hacerse tanto más familiar a su Hacedor cuanto más se desviare del tumulto del siglo (libroI, 20.6)

En medio del mundo tendemos a desordenar nuestros afectos y volvernos esclavos de las cosas y las personas, como le pasó a Sansón con Dalila, el más fuerte, fue atado por haberse apegado demasiado a una mujer. (Jueces 16). Para que no nos pase eso, acabar atados a este mundo, hay que parar, ordenar y replantar el huerto de nuestro corazón (cada planta que crece allí tiene que ser para dar frutos de Reino, y no del mundo). Hay que arreglar la vaya y  poner un buen guarda. Esto nos lo explica Jesús en Lucas 11, 24-26: De nada sirve arreglar y ordenar nuestra casa si, cuando vuelve el espíritu malo que ya echamos, las puertas están sin guardar o la vaya rota. El guarda no es otro que Jesús, y la cancela la Sabiduría de Dios que brota de su Palabra y guardamos en nuestro corazón. Prepara un sitio bueno y seguro donde guardar el Amor, así nadie te lo quitará, y cuando te toque echar mano de Él durante la batalla, lo encontrarás y vencerás.

Para realizar esto no hay que meterse a ermitaño, es mucho más fácil. Hace poco vi una película que lo explicaba muy bien, EL CUARTO DE GUERRA (altamente recomendable) . En tu vida diaria búscate un sitio recogido, donde poder parar y aislarte de los «ruidos», entra, cierra la puerta (Mt 6, 6) y prepárate para escuchar la Voz de tu Creador, de tu Salvador, del que más te ama.

En el silencio nada te distrae de la fuente de la verdadera Felicidad ¿Te lo vas a perder?

QUERIDA AMIGA (II)

Aquí me encuentro de nuevo, dispuesta a retomar la explicación donde la dejamos en el post anterior. La conclusión fue algo así como  que el sufrimiento y el mal son el PRECIO DE LA LIBERTAD, si Dios quiere que le amemos y amarnos con verdadero Amor, jamás puede quitarnos la libertad.

Pero dejemos de centrarnos en lo que Dios no puede hacer, y pensemos lo que Dios hace para convertir esos sufrimientos inevitables en un impulso para llegar como cohetes al cielo. Hay gente que llega a pensar que Dios se queda de brazos cruzados,  pero nada más lejos de la realidad, todos sus esfuerzos han ido, van e irán siempre, encaminados a mostrarnos el camino a la Salvación, el camino del Amor en plenitud, y en ese camino Él sufre con nosotros.

CATEQUESIS DE AMOR.

Jesús nos enseñó durante su vida a cómo vivir y dar fruto, amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. La clase principal de este curso de Amor la dio desde LA CRUZ. Clavado en aquella tarima, Jesús nos impartió una catequesis de Amor que se constituyó en el camino para afrontar cualquier CRUZ o sufrimiento que la vida nos ponga. Sus palabras fueron las siguientes:

1. Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. (Lucas 23, 34) Jesús nos anima a vivir las cruces desde el perdón. ¿Cuántas veces esas cruces son provocadas por la maldad o la inconsciencia de otros? Jesús, desde la Cruz les perdonó a ellos, perdonemos nosotros. El perdón es la mayor muestra de Amor, amemos a los que nos cruzifican, no alberguemos resentimientos, la cruz se hará mucho mas ligera. Así mismo, abramos nuestro corazón arrepentido a la Gracia de la misericordia y el perdón de Dios, por mucho que nos sintamos pecadores, Dios murió para salvarnos. Que no nos pese la cruz de sentirnos indignos de ser hijos suyos por haber contribuido con nuestros pecados y nuestro rechazo a su crucifixión, Él nos ha perdonado ya. VIVE EL SUFRIMIENTO PERDONANDO.

2. Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso. (Lucas 23, 43)  Ante al arrepentimiento de corazón del Buen Ladrón Jesús le promete el paraíso. Esta es la primera vez que Jesús, en su predicación, promete el Cielo a alguien. Dimas reconoce a Jesús crucificado a su lado y reconoce su propia culpa por lo que ha hecho, se arrepiente. ¡Qué gran ejemplo de cómo, viviendo la misma cruz, un ladrón la transforma en vida eterna mientras el otro ladrón la convierte en condena! no es la naturaleza ni el tamaño de la cruz lo que marca su resultado, si no la forma cómo la vivas. Como el Buen Ladrón hizo, cuando te sientas clavado a una cruz, reconoce y contempla a nuestro Dios en la suya. VIVE EL SUFRIMIENTO CONTEMPLANDO A CRISTO.

3. Mujer, ahí tienes a tu hijo… ahí tienes a tu Madre. (Juan 19, 26-27)  Jesús, desde la Cruz, nos entrega a su Madre a la vez que nos entrega a nosotros a Ella como hijos. La Cruz sin maría es pura crueldad, en cambio, con María a los pies se convierte en un ejercicio de fecundidad, nacemos a la maternidad de María en el orden de la Gracia. Desde aquel momento, María se convierte en el camino mas corto, mas seguro y mas  rápido para llegar a Dios, es madre de Dios y madre nuestra ¿Qué madre no intercedería entre sus hijos?¿qué hijo le negaría algo a su Madre? Pidámosle que haga nuestras cruces fecundas, que esté a nuestros pies. Pero sobre todo, y ante todo, mirémosla y aprendamos de cómo vivió ella la Cruz de Dios, su Hijo. VIVE EL SUFRIMIENTO CON  MARÍA.

4. Dios mío Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mateo 27, 46) Muchos piensan que Jesús tuvo un momento de debilidad… nada más lejos de la realidad. El que piense eso que me lea el SALMO 22 entero. Jesús estaba rezando, y no simplemente rezando, si no proclamando una profecía (recogida en el salmo) que en ese momento se estaba cumpliendo. Jesús nos muestra cómo afrontar el dolor con la oración, hablar con el padre consuela, haciendo los sufrimientos mucho mas llevaderos. VIVE EL SUFRIMIENTO REZANDO, HABLANDO CON TU PADRE.

5. Tengo sed (Juan 19, 28) Jesús sigue rezando y proclamando Salmos que profetizan su sufrimiento, SALMO 69. Su mensaje va mucho más allá de su sed física. Hay cruces que llegan con cosas que recibimos, pero hay otras cruces provocadas por cosas que nos faltan, sed de Amor, sed de Justicia, sed de poder… en definitiva, sed de cosas terrenales. Y ¿qué sed tenía Jesús en la Cruz? Tenía sed de almas a las que Amar desde la Cruz y llevar con el Padre, TENÍA SED DE TI. Así vivió Jesús su Cruz, centrándose en la sed espiritual y no en la sed física. La sed de cosas de este mundo nunca es saciada, si nos centramos en ella nuestras cruces se harán cada vez mayores. Cuando afrontes una cruz hazlo uniendo tu sed a la sed de Cristo, sed de eternidad, sed de llegar al Amor del Padre y llevar cuantas más almas mejor, de esta forma tu cruz será fecunda y llevadera. VIVE EL SUFRIMIENTO CON SED DE AMOR INAGOTABLE, AMOR A DIOS Y AL PROJIMO.

Carta de la Santa Teresa de Calcuta.

6. Todo está consumado(Juan 19, 30) Misión cumplida, lo que tenía que hacer está hecho, su misión pasaba por la Cruz, esa era la voluntad del Padre y así lo cumplió el Hijo. El camino a Dios quedaba trazado, la nueva alianza sellada por los brazos extendidos de Jesús entre cielo y tierra, el que reinaba en este mundo queda vencido y comienza un nuevo Reino. la Cruz se convirtió en camino de Vida Eterna para muchos. Todo un Dios vino al mundo y murió por nuestros pecados. Nuestro sufrimiento unido al de Él sigue sellando esta alianza, nuestro sufrimiento unido al de Cristo genera Vida y no muerte. Cuando sufras nunca olvides que, unida a la de Jesús, toda cruz tiene una misión en el plan de Dios que debe ser consumada, ¡ánimo! VIVE EL SUFRIMIENTO SABIENDO QUE SIEMPRE TIENE UN SENTIDO.

7. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (Lucas 23, 46). Y llega el momento final, las últimas palabras. Vuelve a ser un Salmo, SALMO 30 , como no podía ser de otra forma Jesús muere rezando. ¿Qué nos enseña aquí? Jesús nos da la gran clave de toda esta clase de amor, LA CONFIANZA. Cristo es capaz de soportar todo el sufrimiento porque confía plenamente en el Padre. El Salmo 30 sigue diciendo «SED FUERTES Y VALIENTES DE CORAZÓN LOS QUE ESPERÁIS EN EL SEÑOR».

Nuestro Señor le dijo una vez a santa Faustina Kowalska: “Las gracias de mi misericordia se recogen por medio de una sola vasija: LA CONFIANZA» Dios con su divina Misericordia te consolará en el dolor. VIVE EL SUFRIMIENTO CONFIANDO.

«¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros?. El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?. ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?. ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?. Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó. Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.» (Romanos 8, 31-39)


QUERIDA AMIGA (I)

Gracias por tu pregunta.

Me causa infinita alegría que estés en el camino de Dios buscando respuestas. Aunque a veces tarden en llegar te aseguro que llegan, sobre todo si rezas y te esfuerzas por transitar sus caminos, aunque a veces sean duros y no termines de entender porqué discurren por ahí.

No te sientas mal por cuestionar las cosas, es algo innato en el ser humano. Habitamos un mundo en el que se tiende a creer sólo en aquello que se ve, pero llega un momento en que todo hombre necesita respuestas para cosas que suceden más allá de lo que nuestros ojos alcanzan a ver. Algunas personas se plantean la pregunta y buscan ávidamente una respuesta que nunca llega, porque la buscan con la mirada de esta tierra, cuando las respuestas que buscan trascienden nuestro tiempo, nuestro espacio y nuestro limitado entendimiento. Aquí empieza la revolución del Maestro «Dichosos los que creen sin haber visto» (Juan 20, 29), los que son capaces de ver con lo ojos del Espíritu, porque ellos alcanzarán la sabiduría y entendimiento de Dios. Tú conoces al Espíritu, aprovecha su Luz.

La pregunta estrella. A algunos les aleja De Dios, a otros les da la llave de la Salvación.

Entre todas las preguntas que el hombre se plantea a sí mismo, y por ende a Dios, una de las más difíciles de contestar es el Porqué del sufrimiento y del mal.

Esta es una pregunta de respuesta muy personal, me atrevería a decir que cada uno debe buscar el propio sentido del sufrimiento. Pero hay una serie de ideas que nos pueden ayudar a todos a encontrar este sentido desde la Fe. Voy a compartir contigo mi reflexión, esperando que te ayude en la búsqueda de tu respuesta. Como es una reflexión poco sencilla me alargaré un poco, seguramente usaré dos post para exponértela.

Primera aproximación: Aunque suene muy duro, si aceptamos que Dios es omnipotente, debemos aceptar que Él permite el sufrimiento ¡¡¡¡¡pero NO LO QUIERE!!!!!! Tampoco viene de Él, de hecho, Dios ha centrado desde siempre sus esfuerzos en hacernos la carga mas liviana, en enseñarnos cómo debemos andar los caminos de salvación haciendo del sufrimiento un impulso hacia la santidad y no un lastre.

Creados por Amor y amando en libertad.

Para encontrar el sentido a las cosas debemos analizar su origen. El sufrimiento viene ligado al hombre CASI desde su creación.

El Génesis nos relata cómo Dios nos creó a su imagen y semejanza  y todo lo creó muy bueno (Gen 1, 26 – 30) Dios nos creó para que le amásemos y para que fuéramos felices. Igualmente creó Dios a las criaturas espirituales, que tienen el «privilegio» de ser las primeras en haberle fallado. La más astuta de todas ellas, en el Génesis una serpiente, era Satanás. Tras la sublevación contra Dios, fue este Ángel de Luz caído el culpable de arrastrar al ser humano hacia la desobediencia, hacia la soberbia de creer que podían llegar a SER DIOSES sobre la tierra (la soberbia es el primero de todos los pecados y el que nos lleva a todos los demás). La serpiente nos lo vende así: Dios sabe que en el momento en que comáis [la fruta prohibida] se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal (Gen 3, 5). Hasta entonces no conocíamos el mal porque no existía entre nosotros, los hombres bajo la tutela y el Amor de Dios gobernaban la tierra.  Pero con este acto de soberbia, de querer prescindir de Dios, de querer ser como Dios, le abrieron las puertas a la acción del mal en ellos y entre ellos hasta nuestros días. Desde entonces sabemos que SOMOS DE DIOS (no Dioses), y que el mundo entero yace bajo el poder del maligno (1Juan 5, 19). Así llegó EL SUFRIMIENTO, LIGADO AL MAL Y AL PECADO. El jardín, la harmonía inicial, desapareció y el hombre se encontró viviendo en un ambiente mucho más hostil (Gen 3, 17-19), donde la muerte, la enfermedad y la maldad campaban a sus anchas entre ellos.

Atenta amiga a no cometer en este punto un error muy común, el sufrimiento y dolor son consecuencia del pecado, pero esto no quiere decir que sean mandados por Dios como castigo, Jesús lo dejó muy claro cuando curó a un ciego de nacimiento y sus discípulos le preguntaron quien había pecado: Ni él pecó ni pecaron sus padres (Juan 9, 2). 

En este punto a lo mejor te preguntas, ¿porqué puso Dios ahí el maldito árbol?  Por la LIBERTAD con la que Dios nos creó desde el principio (en este caso no hay un CASI como con el sufrimiento). Para que un Amor sea verdadero, debe ser en libertad, y para que haya una verdadera libertad, debe haber capacidad de elegir. SI no hay elección posible seríamos simples marionetas de Dios, adiós libertad, adiós Amor.

¿porqué Dios no paró ni para a día de hoy a la serpiente?  Volvemos a responder «por la LIBERTAD con la que fuimos creados». Si Dios interviniese, poniéndole barreras a sus criaturas, al hombre o a la serpiente, en lugar de un Jardín (o el mundo actual) estaríamos hablando de una cárcel, adiós libertad, adiós Amor.

¿porqué Dios no interviene cuando hay catástrofes o enfermedades? Si Dios lanzara su mano cada vez que el hombre va a hacer algo mal o cada vez que estamos en peligro o enfermos, seríamos simples bebés  de Dios, acurrucados y cuidados por Él, sin vida ni voluntad propias, adiós libertad, adiós Amor.

El precio de la libertad.

Obviamente nuestro Padre no quiere nada de lo anterior, quiere que le amemos  como Él nos ama, es decir, sin medida, sin condiciones, en libertad. En realidad tuvimos ya el espacio perfecto para llegar a eso, pero lo destruimos abusando de la libertad (y cada día lo seguimos destruyendo con nuestro pecado).

Maldita libertad, por ella se abre la puerta al pecado, pero bendita libertad, por ella también alcanzamos el verdadero Amor. El orden fue así: primero fuimos soñados con Amor, luego creados en libertad para responder a ese Amor y finalmente respondimos como pecadores (esta no es la historia de la creación, si no la de cada uno de nosotros).

Aún a pesar de nuestra respuesta, el Amor de Dios sigue intacto, y su voluntad de que seamos felices también. Nos ha prometido que esa felicidad llega para el que le es fiel. En Apocalipsis 21,4 dice: «Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor», y también habla del «Paraíso recreado» en Apocalipsis 22, donde nos sigue prometiendo el árbol de la vida, aquel que desde el paraíso venimos anhelando, pero que no tendremos hasta que sepamos respetarlo y apreciarlo.

En conclusión,  el sufrimiento es como la mala hierba que nace en la tierra, y la libertad es esa tierra en la que Dios planta la semilla de su Amor, la mala hierba al final será arrancada y la flor permanecerá. O dicho de otra forma, el sufrimiento y el mal son el PRECIO DE LA LIBERTAD, EL PRECIO DEL VERDADERO AMOR, amor a imagen del Amor que Dios siente por nosotros. Un precio que, de lejos, merece la pena pagar si piensas en la «Eterna recompensa»

Querida amiga, a la espera de completar la respuesta en el siguiente post, te dejo un poco de teoría por si en algo no he terminado de explicarme bien:

Catecismo Iglesia Católica, sobre el pecado y el sufrimiento.

Carta apostólica SALVIFICI DOLORIS (Juan pablo II 1984)

P.D.: C.S. Lewis, en libro «El problema del dolor», sostiene que la humanidad no desea tanto un buen dios, sino un dios amable. A la amabilidad “no le importa si su objeto se vuelve bueno o malo, siempre y cuando escape del sufrimiento”. Nosotros queremos “no tanto un Padre, sino un abuelo en el cielo”. Lewis propone que un padre realmente amoroso “preferiría ver [a sus seres queridos] sufrir mucho más que estar felices en un modo fragil y apartado”.

Es decir, un buen Dios no eliminaría el dolor y el sufrimiento del mundo porque se usan para alcanzar fines significativos.

Y HOY !¿QUÉ PIDO?¡

Alguna vez os habrá pasado algo así. Tenéis la carta delante y además sabéis perfectamente lo que el restaurante ofrece. Os dejan tiempo suficiente para decidiros, pero llega el camarero y resulta que no tenéis todavía idea sobre lo que queréis pedir.

A veces me pasa lo mismo ante Dios. Sé perfectamente lo que me ofrece, Amor sin medida, pero por mucho tiempo que pase ante Él, hay días que no sé qué pedirle. Suele coincidir con que me ha pasado algo que no deja de rondarme la mente, algo que me ha molestado o que me ha gustado demasiado (si, los gustos desordenados y/o en exceso también nos quitan la paz). Son momentos en que mi corazón se deja dominar por el yugo de las cosas terrenales y no es capaz de abrirse a lo espiritual, no es capaz de sintonizar con Dios. Jesús nos propone que nos centremos en cambiar ese “yugo”: Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mt 11, 29)

Comparto mi meditación por si algún día os encontráis en una situación parecida ¿y hoy qué le pido?

Un amigo me aconseja el plato perfecto.

El otro día acudí a una Adoración. Antes de entrar tuve un encuentro con una persona que me alteró, así que presta entré y me postré ante Él, pensando que sería arrodillarme y sentirme como nueva. Cuando llevaba  un rato allí mi corazón seguía incapaz de abrirse y sin saber qué pedirle.

Pasaban los minutos y nada, así que me acerqué al altar y tomé una cita bíblica de una caja que habían puesto a los pies del Señor. Decía así: Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. (Mt 5, 4). (Algo más sobre las Bienaventuranzas , ¿Qué dice el catecismo?)

Ahora sí veía a Jesús ante mi, porque como dice el catecismo, las bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo. Los mansos… nunca había pensado yo en esta rasgo propio de los corazones más humildes. Los pobres de espíritu, los misericordiosos, los perseguidos (etc) sencillo entender a quién van dirigidas, pero ¿los mansos? ¿Quiere Jesús Cristianos atontados, manejables?

Así que me senté de nuevo, cogí la Biblia de mi móvil y busqué en qué otros pasajes se habla sobre ser mansos. Lo primero que me apareció fue el salmo 37, que para mi sorpresa no habla explícitamente de la mansedumbre, pero:

No te acalores por los malvados, ni envidies a los que hacen el mal,

pues pronto se secan como el heno, como la hierba tierna se marchitan.

Confía en Dios y obra el bien, vive en la tierra y practica la lealtad,

disfruta pensando en Dios y te dará lo que pida tu corazón.

Encomienda tu vida a Dios, confía en él, que actuará;

hará brillar como luz tu inocencia y tu honradez igual que el mediodía.

Descansa en Dios, espera en él, no te acalores contra el que prospera,

contra el hombre que urde intrigas.

Desiste de la ira, abandona el enojo, no te acalores, que será peor;

pues los malvados serán extirpados,

más los que esperan en Dios heredarán la tierra.

los honrados poseerán la tierra, habitarán en ella para siempre.

La boca del honrado susurra sabiduría, su lengua habla con rectitud;

la ley de su Dios está en su corazón, sus pasos nunca vacilan.

La salvación del honrado viene de Dios, él es su refugio en tiempo de angustia;

Dios lo ayuda y lo libera, él lo libra del malvado, lo salva porque se acoge a él. (Salmo 37)

Exactamente lo que necesitaba.

¿Qué dice el Papa sobre la mansedumbre?

Hace poco también di con este consejo de San Francisco de Sales: Al despachar a sus hermanos de Egipto, el santo y famoso patriarca José, para que se restituyesen a la casa de su padre, sólo les hizo este encargo: No os enojéis por el camino. Y pues esta miserable vida es camino de la bienaventurada, lo mismo te digo: no nos enojemos en el camino unos contra otros; caminemos con nuestros hermanos y compañeros con dulzura, paz y amor; y te lo digo con toda claridad y sin excepción alguna: no te enojes jamás, si es posible; por ningún pretexto des en tu corazón entrada al enojo (Introd. a la vida devota, III, 8).

Ingredientes de la mansedumbre

Cuando queremos conocer un plato lo primero es ver de dónde es originario. El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; (Gal 5, 22). Así que ya sabemos, la receta para un corazón manso viene del Espíritu Santo. Otra cosa importante en los alimentos son los ingredientes. Un corazón manso está hecho de:

  • Moderación
  • Confianza en Dios
  • Agradecimiento
  • Verdad
  • Nobleza.
  • Justicia
  • Pureza.
  • Amabilidad.
  • Honradez.

Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta. (Fil 4, 5-8)

Una buena mezcla de todo ello nos da el mejor sabor. Aquí quiero volver al Espíritu, como buen amigo nos revela el secreto de tan rico manjar. En la era de los químicos él nos confiesa que usa un potenciador del sabor particular, la Sabiduría (ayuda a degustar el gran Amor con el que Dios me ha creado, y a entender lo que favorece y lo que entorpece ese proyecto de Amor).

Este Amigo nos da un último consejo. Algunos platos se comen con cuchara, otros con las manos. Para disfrutar de la mansedumbre como Dios manda, y sacarle todo el jugo, él también nos da el utensilio adecuado, el Temor del Señor (Dispone mi corazón, con gratitud, apartándome de aquello que le desagrada a mi Padre) Si apeteces sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor te la dispensará. Pues sabiduría y enseñanza es el temor del Señor; su complacencia, la fidelidad y mansedumbre. No seas indócil al temor del Señor, ni te acerques a él con corazón partido. (Ecl 1, 26-28).

En definitiva, La mansedumbre es la virtud, fruto del Espíritu Santo,  que nos ayuda a moderar la desazón y la ira causadas por las cosas de éste mundo, guiada siempre por un recto entendimiento, sabiduría y temor de Dios.Chef especialista en mansedumbre.

¿Dónde pedir el mejor plato de mansedumbre? En cualquier lugar dónde te encuentres con tu Madre. María, ha demostrado ser la gran especialista en preparar un corazón  en el que Dios pueda hacer su voluntad, que no es otra que llevarnos con Él a las moradas del cielo (Juan 14, 2)

pídeselo así y te lo servirá en la mejor bandeja.

Mamá maría, Bendito sea tu Inmaculado Corazón.

Haz que los rayos de la Gracia de Dios, que de tu corazón emanan, atraviesen el mío.

Te pido especialmente la Gracia que haga florecer en mí el fruto de la mansedumbre.

Que nazca en mí un corazón que no se irrite con mis hermanos, que no se deje poseer por los excesos terrenales, que confíe y se abra a la Voluntad de Dios.

Quiero un corazón, noble, justo y puro como el tuyo, que goce con la verdad y no pierda la Paz.

Confiada acudo a ti, María, porque sé que atiendes todas las súplicas hechas con Amor, y yo te amo a ti y amo a tu Hijo con todo mi corazón.Santa

María, sirviéndome un corazón manso harás más grande ese Amor.

SEAMOS CEDROS

Para seguir con el tema de la Gracia, hoy les robo esto a las Dominicas de Lerma, espero que no les importe

HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE SEAMOS CEDROS, QUE RETENGAMOS EN LAS RAMAS DE NUESTRA VIDA LA GRACIA

Hola, buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

EN LOS CEDROS ANIDA LA NIEVE

En Lerma ha nevado estos días de atrás, y es una bendición de Dios ver caer la nieve tan blanca y que cubre todo lo que toca. La Palabra de Dios lo dice muy bellamente en el libro del Eclesiástico (43, 18):

“Como aves que caen, Dios esparce la nieve,

su descenso es como langosta que se posa;

los ojos admiran la belleza de su blancura,

y de su caída como lluvia, el corazón se extasía”.

La huerta estaba toda blanquísima y también las ramas de los árboles y los tejados de las casas… Pero observé algo que me llamó la atención:

Mientras que los cedros retienen los copos en sus ramas, haciendo como especies de nidos, suaves y limpios, los pinos no conservan nada de nieve. En ellos, todo se transforma en agua que cae al suelo y la tierra lo absorbe…

Todo en la Creación recibe la misma bendición del Señor: la nieve; pero unos árboles retienen y acogen lo que la Providencia les envía; y a otros, en cambio, no les aprovecha para nada…

Y pensé que lo mismo sucede con la gracia: cae sobre todos los hombres de la misma manera, en todos quiere estar; unos la conservan en su corazón como una especie de blanco nido, y otros la dejan derramarse hasta el suelo y de nada les sirve, no retienen en su corazón el Amor…

¿Por qué sucede esto, si Jesús nos ha bendecido a todos con sus múltiples gracias…? ¿No será que andamos por la vida distraídos y divertidos, vertidos en muchas cosas, y no ponemos atención…?

Con un poco de escucha y mirada atenta, veríamos en cada acontecimiento la mano de Jesús que nos ama: unas veces curando nuestras enfermedades; otras, dándonos fortaleza y ánimo con su divino poder; y otras, en fin, estando a nuestro lado, acompañándonos y mirándonos con cariño, diciéndonos: ”¡Ánimo, adelante, yo estoy contigo!”…

Hoy el reto del amor es pedir al Señor que seamos cedros, que retengamos en las ramas de nuestra vida la gracia, y que ella nos vaya divinizando. Pidamos a Jesús que no permita que los dones que nos envía con tanto amor los dejemos derramarse hacia afuera, sino que aniden en nuestro corazón y nos llenen de su Amor y de su Luz.

VIVE DE CRISTO

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